La brecha entre lo que las empresas declaran en sostenibilidad y lo que realmente miden llevó a la Cámara de Comercio de Santiago a crear el Consejo Asesor de Finanzas Sostenibles, el primero de su tipo en Chile.
Hablar de sostenibilidad es una cosa. Cuantificarla en términos financieros es otra muy distinta. Y esa brecha, que la mayoría de las empresas chilenas todavía no ha cerrado, es exactamente el problema que el nuevo Consejo Asesor de Finanzas Sostenibles de la CCS viene a abordar.
La Cámara de Comercio de Santiago anunció el lanzamiento oficial de esta instancia, que reúne a más de 40 empresas líderes de distintos sectores con un desafío compartido: convertir la gestión de la sostenibilidad en resultados financieros cuantificables. No como ejercicio de reporte, sino como insumo real para la toma de decisiones estratégicas.
El diagnóstico que motivó la iniciativa
El punto de partida no es optimista. Según el diagnóstico del gremio, más del 65% de las grandes compañías chilenas aún no adopta metodologías para medir financieramente su impacto socioambiental. En un contexto regulatorio cada vez más exigente, marcado por normativas como la NCG 461 de la CMF, esa brecha se está convirtiendo en un riesgo concreto.
“A través del Consejo de Finanzas Sostenibles esperamos apoyar la monetización e impacto económico de los proyectos ASG, para que tengan una lógica de costo de capital, riesgos operacionales y retorno esperado, facilitando así la gestión estratégica y la toma de decisiones bajo estándares conocidos por los CFO”, señaló Verónica Torres Puentes, gerente de Sostenibilidad de la CCS.
Tres ejes de trabajo
El Consejo operará bajo tres pilares concretos. El primero es acceso a capital, con foco en identificar productos financieros sostenibles y criterios de elegibilidad bancaria. El segundo es inversión, apuntando a atraer fondos nacionales e internacionales hacia proyectos de impacto. El tercero es resultados financieros, desarrollando metodologías para cuantificar la gestión ASG y su efecto directo en las estructuras de costos, tanto CAPEX como OPEX.
La lógica detrás de los tres ejes es la misma: hacer que las áreas de impacto y las áreas de finanzas hablen el mismo idioma. “Para que la sostenibilidad sea estratégica, debe ser medible y comparable. Desde este Consejo, trabajaremos en una hoja de ruta técnica que permita a las áreas de impacto y finanzas hablar un lenguaje común”, planteó Dana Wagner Venturi, coordinadora de Sostenibilidad de la CCS.
Lo que está en juego
La iniciativa llega en un momento en que la presión regulatoria y la demanda de los mercados de capital están forzando a las empresas a demostrar, con números, el valor de sus compromisos socioambientales. El Consejo se posiciona como el espacio técnico donde esa traducción puede ocurrir de manera sistemática y con estándares compartidos entre compañías de distintos sectores.

