La justicia climática se define como “reconocer la responsabilidad desigual que ciertos grupos tienen en relación con las emisiones de gases de efecto invernadero”, colocando en el centro a “aquellos que son más vulnerables al cambio climático y que a menudo son los menos responsables de causarlo”.
El informe también hace hincapié en la necesidad de un plan global para optimizar el crecimiento y la distribución del turismo de una manera equitativa y compatible con los objetivos climáticos.