Además de su valor intrínseco, este mamífero es clave para la salud de los océanos, ya que su excremento enriquece distintos ecosistemas marinos y también su presencia en ellos regula la presencia de plancton con su alimentación.
A medida que avanza el tiempo, la ciencia ha descubierto un sinnúmero de elementos y acciones que perjudican la vida de las especies que habitan el océano, tales como los desechos plásticos, las llamadas “redes fantasma”, la sobrepesca, el cambio climático y otras amenazas tal vez menos evidentes, como el ruido submarino.
WWF contribuye al Plan Jaguar 2030 con una estrategia que favorece a 15 de los 30 paisajes prioritarios para la especie, ubicados en áreas definidas por científicos en la región y delinea acciones hasta el 2030.