Desde 2010, la organización ha recuperado más de 100 millones de kilos de alimentos y productos esenciales, evitando su desperdicio y contribuyendo a mejorar la calidad de vida de miles de familias en Chile.
La iniciativa contempla monitoreo científico, resguardo territorial y participación comunitaria para proteger este corredor biológico clave para la biodiversidad en la Región Metropolitana.
La organización ha priorizado que la emergencia no interrumpa el año escolar de cientos de niños, destinando parte importante de los recursos recaudados a la recuperación de infraestructura educacional.