La valoración de servicios ecosistémicos del Parque Metropolitano Cerros de Renca, hecha con apoyo de CAF, atribuye el 62% de ese valor a salud y bienestar. El resto corresponde a turismo, regulación climática y gestión del agua.
Para 2035, el Parque Metropolitano Cerros de Renca aportaría US$8,9 millones anuales en beneficios para su comunidad y la región. Así lo estima una valoración de servicios ecosistémicos presentada por la Municipalidad de Renca en el webinar “El valor económico de la naturaleza urbana”, organizado con apoyo de CAF, banco de desarrollo de América Latina y el Caribe.
El estudio midió cuatro ámbitos: salud y bienestar, turismo, regulación climática y gestión del agua. En el escenario proyectado, los beneficios de un solo año superarían los US$7,6 millones invertidos en el parque entre 2018 y 2025.
La cifra corresponde a valor económico para las personas y el territorio. No son ingresos directos para el municipio ni un cálculo de rentabilidad financiera.
“Los Cerros de Renca están en su mejor momento. Hemos avanzado en la reforestación de casi 75 mil árboles y en proyectos de infraestructura y de agua muy relevantes. Pero llegar a este momento tomó 10 años, junto a una comunidad que imaginó que este cerro tenía que transformarse en un gran parque para la ciudad. Hoy sabemos que el valor anual de su impacto ecosistémico es de casi 9 millones de dólares”, señaló Claudio Castro, alcalde de Renca.
El mayor aporte está en la salud
Salud y bienestar concentran el 62% del valor proyectado, equivalente a US$5,5 millones anuales. Para 2035, el estudio estima 1,2 vidas salvadas al año y la remoción de 50 toneladas anuales de material particulado fino del aire.
El dato se da en una comuna de aproximadamente 160.000 habitantes, con 3,5 metros cuadrados de áreas verdes por persona.
El parque en cifras
- 207 hectáreas de ladera degradada recuperadas.
- 82.161 árboles nativos plantados entre 2018 y 2025.
- Riego con aguas industriales tratadas.
- Más de 40.000 personas en actividades de reforestación, educación y participación comunitaria.
El estudio estimó además un incremento de US$12 millones en el valor de las propiedades cercanas, como efecto único y separado de los beneficios anuales. Y dejó aportes sin valorar en dinero, como la biodiversidad, la cohesión social y la salud mental y cardiovascular.
Cómo se financia
Los resultados abrieron una discusión sobre cómo sostener estos beneficios sin depender de los presupuestos municipales.
“Valorar la naturaleza es fundamental, pero el desafío es traducirlo en proyectos y financiamiento sostenidos en el tiempo. Desde CAF queremos seguir acompañando a los gobiernos locales y compartir experiencias a través de nuestra red de BiodiverCiudades. Esperamos que Renca siga demostrando que invertir en naturaleza es invertir en el desarrollo de nuestras ciudades”, indicó Dinorah Singer, ejecutiva senior de CAF.
Para Cecilia Vaca, directora ejecutiva de Breathe Cities, estudios como este son clave para movilizar inversión: “Permiten tener la evidencia para que otras ciudades que están pensando en invertir vean que esto se manifiesta no solamente en el rédito económico, sino también en el rédito social que este tipo de inversiones en la naturaleza traen al bienestar de las personas”.
En el webinar participaron también Óscar Guevara, ejecutivo principal de la Gerencia de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF, y Jonh Rodríguez, secretario de planificación de la Alcaldía de Montería. Moderó Alejo Ramírez, coordinador de la Red de BiodiverCiudades.

