La tercera edición del Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, de Fundación Generación Empresarial y la UAI, cayó a 53,1 puntos sobre 100, siete menos que en 2025. Dos de cada tres de las 131 organizaciones participantes quedaron en el tramo bajo.
El 90% de las organizaciones declara contar con un código de ética que regula los conflictos de interés. El 89% tiene políticas para prevenir la corrupción y el 84%, un canal público de denuncias. Pero solo el 35% informa a sus accionistas sobre su desempeño y controversias socioambientales.
Esa brecha entre tener herramientas y usarlas en las decisiones atraviesa el Tercer Índice de Integridad en Gobiernos Corporativos, elaborado por Fundación Generación Empresarial (FGE) y el Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).
El índice, que mide en qué medida las empresas en Chile aplican los Principios de Gobernanza de la OCDE/G20, promedió 53,1 puntos sobre 100, frente a 60,1 en 2025. De las 131 organizaciones participantes, la muestra más amplia desde su creación en 2024, 84 (64%) quedaron en el tramo bajo, 32 (24%) en el medio y 15 (11%) en el alto.
Por qué cayó
Parte de la baja se explica por la mayor presencia de empresas cerradas, que son el 65% de la muestra y promediaron 48,2 puntos, frente a 63,9 de las abiertas. Pero también hubo retroceso entre quienes repiten: las 57 organizaciones que participaron en 2025 y 2026 bajaron 1,8 puntos, y las 23 presentes en las tres ediciones pasaron de 70 puntos en 2024 a 62 en 2026.
Lo ambiental, el punto más débil
De las tres dimensiones evaluadas, Principios de Mercado obtuvo el mejor resultado (21,4 sobre 33,3), seguida por Funcionamiento y Estructura del Gobierno Corporativo (19,1). La más baja fue Vinculación con el Entorno, Evaluación y Seguimiento (12,6). Entre las nueve subdimensiones, Roles del Directorio lideró con 8 puntos sobre 11,1, mientras que Desempeño Socioambiental quedó última con 2,8.
El 68% de las organizaciones incorpora riesgos ambientales y climáticos en su matriz de riesgos y el 59% dice que su directorio tiene una influencia alta o muy alta en las acciones frente al cambio climático. Sin embargo, solo el 43% reporta que el directorio revisa con frecuencia el cumplimiento de los compromisos ambientales, y en general ese aspecto no forma parte de la evaluación del gerente general.
Entre las organizaciones mejor evaluadas son más frecuentes la inducción formal de nuevos directores, el uso de criterios de materialidad para priorizar riesgos, las reuniones del directorio con auditoría interna sin el gerente general, la vinculación con comunidades y la evaluación del cumplimiento de las políticas de integridad. Por sector, Recursos Naturales y Energía obtuvo el mayor promedio (61,5), y se ha mantenido entre los mejores en las tres ediciones.
“No es un estado que se alcanza de una vez”
“Contar con códigos de ética, políticas y mecanismos de control es importante, pero no suficiente. El verdadero desafío es que estas herramientas se traduzcan en mejores decisiones y formen parte de una gestión coherente”, señaló Janet Awad, presidenta de FGE. “La integridad no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre. Es una capacidad que las organizaciones deben construir, evaluar y fortalecer permanentemente”, agregó.
Magdalena Aninat, directora del Centro Futuros Empresariales de la UAI y coautora del estudio junto a los profesores Ana María Abarca y Daniel Díaz, planteó que el desafío es avanzar “desde la incorporación de buenas prácticas hacia un sistema de gobierno corporativo más integrado, donde los principios de integridad, las capacidades del directorio, la supervisión de riesgos y la evaluación de resultados funcionen de manera conectada”.
Estudio completo https://marketing.uai.cl/archivos/PDF/tercer_indice_Integridad_2026-digital_compressed.pdf

