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Fondo empresarial de la CPC dona alimentos, equipos de cocina y kits de higiene a migrantes que atraviesan situación crítica

Se trata de familias provenientes Venezuela, Perú, Haití, Bolivia, Colombia y Ecuador que no tiene dónde vivir, ni alimentación, servicios básicos de higiene, ni implementos para protegerse contra el coronavirus.

Dada la gravedad de la situación que enfrentan miles de migrantes que hoy se encuentran en nuestro país intentando repatriarse, se conformó la alianza humanitaria entre el Instituto Chileno Católico de Migración, Núcleo Humanitario y Servicio Jesuita a Migrantes.  Estas organizaciones se acercaron al Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile, levantado por la CPC, en solicitud de apoyo para aplacar el dolor en el proceso de repatriamiento y los efectos humanitarios y sanitarios que ellos están viviendo.

El presidente de la CPC, Juan Sutil, explica que “desde el empresariado decidimos acudir inmediatamente en ayuda de más de 2.000 personas migrantes diariamente, que están viviendo en condiciones de emergencia, pasando frío, hambre y con peligro de contagio.  Es una situación dolorosa, que a nadie puede dejar indiferente”.

El aporte del fondo empresarial de la CPC consiste en la donación de almuerzos, desayunos, kits de limpieza y aseo personal, tres hervidores industriales y un horno convector, por un valor de  $ 174 millones.

Benjamín Díaz, fundador de Núcleo Humanitario, agradeció el aporte de las empresas agrupadas en la CPC y sus ramas y destacó que  “sin duda será de gran ayuda para todas las familias de migrantes de nuestro país que están pasando momentos muy difíciles a raíz de la pandemia. Con esta valiosa contribución de los emrpesarios esperamos brindar apoyo, alimentación y además servir como articuladores para canalizar los distintos aportes que han hecho gremios, empresas y personas naturales para ir en ayuda de estas familias”.        

Según el departamento de extranjería y migración del Ministerio del interior de Chile, se registran 1.492.522 migrantes en Chile, provenientes en su mayoría de 6 países: Venezuela, Perú, Haití, Bolivia, Colombia y Ecuador.  El complejo escenario sanitario y económico ha empujado a muchas de estas familias a intentar repatriarse para contar con sus redes de apoyo durante esta difícil situación.

En este contexto,  el Instituto Chileno Católico de Migración, Núcleo Humanitario y Servicio Jesuita a Migrantes buscan apoyar a alrededor de 2.000 personas diariamente, lo que en el total considerarían un impacto directo en 180.000 personas que se encuentran en situación de emergencia, que no cuentan con una casa, alimentación, servicios básicos de higiene ni protección adecuada para protegerse de un potencial contagio de COVID-19.

Aportes empresariales a emergencia sanitaria

A través del Fondo Privado de Emergencia que ya supera los $ 105.000 millones, el mundo empresarial ha donado 1.000 equipos de ventilación  (515 respiradores y 485 oxigenadores de alto flujo), 200 mil kits de reactivos PCR, 700 mil test rápidos de diagnóstico, entre otros elementos de prevención y protección.

 Está apoyando también a más de 70 fundaciones que dan soporte directo a un número superior a 300 mil personas de alta vulnerabilidad;  se implementó un programa especial dirigido a proteger y minimizar el impacto de la crisis sanitaria en los adultos mayores que más lo necesitan; se echó a andar el Fondo de Adopción Tecnológica, que apoya soluciones innovadoras para dispositivos médicos, diagnósticos, tratamientos y vacunas.  En todas estas acciones, el sector privado ha trabajado de manera coordinada con la autoridad sanitaria y la sociedad civil, aportando -más allá de capital- capacidad de gestión, logística, infraestructura y redes, entre otros activos propios del mundo empresarial.

Más allá de los temas de salud, hoy las empresas con sus trabajadores y empresarios, están desarrollando la campaña solidaria SiEmpre por Chile-Cajas de Alimentos, cuyo objetivo es producir y entregar cajas con alimentos básicos para al menos 125.000 familias del segmento más vulnerable, en un esfuerzo coordinado con el Ministerio de Desarrollo Social y la sociedad civil.

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