2018 Actualidad

Día mundial del agua: más desafíos que nunca

Nuevamente la variabilidad e intensidad del clima está afectando los recursos hídricos del planeta. Sequías, inundaciones y aguas contaminadas están acelerando un déficit mundial de agua que podría llegar al 40% para el 2030, según informó recientemente el documento “Making Every Drop Count”, desarrollado por el Global Bank’s Waters Global Practice, las Naciones Unidas y 12 presidentes y primeros ministros de variados países.

En Chile, la diversidad climática y el déficit de lluvias registrados en los últimos años, se presentan como uno de los mayores desafíos a solucionar en materia hídrica. Tan sólo el  2016 el déficit llegó al 60% entre Santiago y el sur, según un reporte entregado por la Organización Mundial del Clima (OMM).

La zona centro sur marcó un promedio de entre un 30% y 60% menos de precipitaciones en general, siendo las comunas de Coyhaique y Balmaceda las más afectadas con un 56,2% y 54,8% de déficit respectivamente. Además, fue el año más seco en aquellas comunas y el segundo en Puerto Montt, Osorno y Punta Arenas. “Desde 2010, toda la zona centro-sur ha estado bajo lo que se ha denominado una megasequía, pero lo que no alcanza a estar en el informe, es que el verano del 2016-2017 fue extremadamente cálido en la zona central. Ha roto todos los récords”, dijo Maisa Rojas, climatóloga de la U. de Chile y del Centro de Ciencia del Clima, al Diario la Tercera.

Por su parte, en la zona norte, las condiciones también se han mostrado adversas y por periodos contrario a lo esperado, como fue lo ocurrido en 2017 cuando los efectos de las precipitaciones afectaron fuertemente a Coquimbo y Atacama, dejando a más de 12.000 personas aisladas, 2 muertos y 5 mil damnificados, además del desborde de los ríos Salado y Copiapó.

“Los efectos que estamos presenciando en el norte, centro y sur del país son consecuencia del cambio climático, donde hemos visto periodos de sequía extremos en la zona sur y aumento de precipitaciones en la zona norte. Estadísticamente, lo que antes llovía en un mes hoy puede llegar a llover en un día”, sostiene Claudio Bustamante, Sub Director de Desarrollo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), comité creado por la CORFO. Y añade que “en consecuencia esto nos has llevado a avanzar más rápidamente en buscar soluciones, junto a diferentes actores, en la gestión de los recursos hídricos”,

La ASCC lleva a cabo acuerdos territoriales que brindan espacios de coordinación entre comunidades, empresas y actores locales, donde destacan los Acuerdos de Producción Limpia (APL), como convenios voluntarios entre un sector empresarial y los órganos de la administración del Estado, cuyo objetivo final es aplicar la producción limpia a través de metas y acciones específicas a los procesos de producción, productos y servicios.

Han coordinado APL’s en sectores de la industria Agropecuaria, Minera, Construcción, Transporte, Gastronomía y Administración Pública con el fin de reducir los GEI (Gases de Efecto Invernadero) en 18.400.000 millones de toneladas de CO2 entre 2012 y 2020. “Hay una gran multiplicidad de actores en la gestión del agua, tanto públicos como privados, por lo que nosotros buscamos ser un canal entre ellos que brinde apoyo y aprendizaje para todos los actores involucrados”, afirma Bustamante.

“Making every drop count”

El documento detalla varias recomendaciones para mejorar la administración de los recursos hídricos y así evitar que el déficit de agua llegue al 40% para 2030.

A nivel local y regional, se busca asegurar el acceso de agua potable a toda la población que lo necesite, dirigiendo servicios, modelos, tecnologías y cambios de comportamiento a toda persona como un derecho humano; construir sociedades y economías resilientes con un sistema que facilite incentivos a los usuarios del agua y asociaciones, para usar el recurso eficientemente, promover su reutilización y no contaminarlo; duplicar la inversión actual en infraestructura sustentable relacionada a las construcciones y servicios de gestión de agua; fomentar un ambiente propicio para el agua previniendo la degradación y polución de las cuencas hidrográficas, ríos, lagos y acuíferos, y además, donde sea necesario, restaurar y mantener condiciones aceptables y calidad del agua; desarrollar ciudades sustentables implementando un enfoque integrado a la administración urbana del agua en línea con la “New Urban Agenda Habitat III”, apuntando a una más adaptable y resiliente infraestructura.

A nivel global, se requiere promover la innovación mediante el apoyo a programas como el “HLPW Water Innovation Engine”, el cual fomenta la adopción de nuevos modelos y tecnologías comerciales relacionadas al agua; fortalecer las alianzas de todos los sectores del agua para valorar el recurso y coordinar acciones en conjunto; incrementar la cooperación global del agua con el apoyo de la ONU a sus estados miembros, estableciendo reuniones sobre la administración del agua al más alto nivel posible y considerando un panel certificado de científicos; utilizar el “AGNU” como una plataforma para el diálogo sobre políticas, intercambio de mejores prácticas y creación de asociaciones mundiales.

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