La entidad financiera aportó también el mobiliario, materiales didácticos, equipamiento tecnológico, bibliotecas de aula con más de 300 libros e internet satelital para el nuevo recinto, así como un furgón para el traslado de los estudiantes en esta zona rural.
Esta iniciativa es una invitación abierta para que todas las empresas a nivel nacional, independiente de su industria, se sumen donando a la Fundación Chilenter los computadores que ya no tengan uso para darles una segunda vida útil y beneficiar así a miles de estudiantes con menor acceso a este tipo de dispositivos.