En Punta Arenas, Chile, se realizó un encuentro crucial para la protección de los bosques de macroalgas, donde investigadores de diferentes lugares del mundo, abordaron los desafíos que enfrenta este ecosistema marino vital. Aquella instancia marcó el inicio de un compromiso global por preservar aquellos tesoros submarinos.
Los resultados de esta investigación podrían impactar, por ejemplo, en la industria alimentaria a través de la mejora en la eficiencia de los procesos fermentativos, minimizando así la dependencia de insumos.
El océano es el captador de carbono por excelencia, pues absorbe entre el 70% y el 80% del CO2. Cuando aumenta exponencialmente su cantidad, por ejemplo, ante un incendio forestal, este se disuelve con el agua, lo que cambia el pH marino, debilitando especies e incluso poniendo en peligro su supervivencia, en consecuencia, la nuestra.
La académica de la carrera de Agronomía de la Universidad de Los Lagos, Dra. Viviana Bustos, explica que cuando hablamos de residuos de plásticos agrícolas, en Chile aún no existen reportes por parte de entidades públicas y privadas que establezcan las tasas reales de generación, ni tampoco información que describa el actual sistema de gestión de éstos, debido principalmente a que la información de base es muy compleja de obtener.