Por Juan Pablo Cañas, Marketing Manager de NESCAFÉ en Chile
El fenómeno de El Niño podría reducir hasta en una quinta parte la cosecha de café por efecto de las temperaturas excesivamente altas y las precipitaciones irregulares que amenazan la producción, de acuerdo con estimaciones de la Asociación Brasileña de la Industria del Café.
Hay pocos productos capaces de estar presentes en tantos momentos distintos de nuestra vida. Una taza de café puede impulsar el comienzo de una jornada, ser la razón suficiente para hacer una pausa necesaria o convertirse en un punto de encuentro.
Quizás por eso resulta tan curioso que sepamos tan poco sobre todo lo que hay detrás de ella. Porque el café nunca ha tratado solo de café. Es también un ejemplo de innovación y evolución constante para responder a nuevas necesidades, preferencias y formas de consumo.
La historia de NESCAFÉ es, en parte, la historia de esa transformación. Hace más de 90 años, la creación del café soluble abrió una nueva forma de consumir café y, desde entonces, la categoría ha seguido evolucionando para responder a nuevas generaciones y hábitos de consumo.
Sin embargo, hoy el desafío es diferente. El cambio climático está alterando las condiciones en las que se cultiva café en distintas regiones del mundo. Las temperaturas extremas, la presión sobre los recursos naturales y la pérdida de biodiversidad plantean preguntas que hace algunos años parecían lejanas y que hoy son una prioridad para toda la cadena de valor del café.
La buena noticia es que ya estamos transformando la forma de producir café. A través de la agricultura regenerativa y del Plan NESCAFÉ 2030, trabajamos para restaurar suelos, fortalecer cultivos y apoyar a millones de agricultores y sus familias, para quienes el café es sustento, tradición y una oportunidad de futuro.
Y aunque Chile no cultiva café, también forma parte de esta historia. Los granos de robusta y arábica que recibimos, principalmente desde Brasil, llegan hasta nuestra fábrica de Graneros, en la Región de O’Higgins, donde estamos presentes hace 80 años. Desde allí elaboramos productos que llegan a millones de hogares, pero también contribuimos al desarrollo local, trabajando con más de 600 personas que viven en la comuna y cercanías de Rancagua. Somos parte de la identidad de este territorio y hemos crecido junto a sus familias generación tras generación.
Por eso, en este Día Internacional del Café, los invito a mirar cada taza con otros ojos. Porque su valor no está solo en su aroma, su sabor o su capacidad de acompañarnos en distintos momentos del día, sino también en todo lo que conecta, impulsa y transforma mucho antes de llegar a nuestras manos.

