Sacando la voz

El valor de los activos intangibles y el rol de la sostenibilidad

Arturo Brandt, Master of Law in Environmental Law – Vermont Law School

En la década de los 70’, los activos tangibles de las empresas, tales como el dinero, edificios y sus inventarios representaban hasta un 83% del balance en el S&P 500. Solo el 17% del valor de las compañías provenía de los activos intangibles, como las patentes, marcas registradas, softwares, lista de clientes, información, etc.

Todo cambió rápidamente. Para el año 1995, casi el 70% de los activos de las corporaciones eran considerados intangibles. Durante el año 2020, el 90% del valor de las compañías listadas en el S&P provenían de los intangibles.

Esta es la mega tendencia que hay detrás del crecimiento de los factores ESG (Environment – Social – Governance) y que ha atraído el interés de los Gerentes de Finanzas.  La reputación corporativa, es hoy,  un activo de mayor valor que la planta productiva o el edificio donde se encuentra situada una empresa, y significa algo muy diferente de lo que significada 50 años atrás. Mientras que la principal misión de una compañía en los 70’ era el manejo de sus plantas productivas, fuerza de trabajo y equipamiento para generar ganancias para sus accionistas, hoy en día, las compañías atraen un mucho mayor valor, en el manejo de su reputación, su marca e información.

Estos intangibles, son mucho más sensitivos a los riesgos medioambientales y sociales, lo que hace que los asuntos relacionados con ESG sean mucho más importantes para las compañías y sus accionistas.  Las decisiones que las compañías realizan acerca de que publicar, invertir y financian tiene un mayor impacto en la dirección del mundo. Esto es lo que puso en el mismo lugar a los Gerentes de Finanzas con las metas de sustentabilidad.

Nuestro país no está ajeno a este fenómeno y es así como la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha estado trabajando en este sentido, publicando normas en esta dirección (Circular 386). Lo que se  busca es proveer al mercado, particularmente a los inversionistas, de un conjunto de información en materia medioambiental y social para que puedan considerarla en sus decisiones de inversión.

Dentro de los indicadores a considerar que exige el regulador, se encuentran los ambientales y que corresponde a información que permita a los inversionistas evaluar los impactos que la entidad genera en el medio ambiente. Incorporando políticas, programas e indicadores que dan cuenta de iniciativas, inversiones y metas relacionadas con el consumo y la producción de materiales, insumos y energías, renovables y no renovables, reciclables y reciclados, que tengan un impacto medioambiental generado por la entidad.

Junto a lo anterior, los mercados financieros, también están generando indicadores de sostenibilidad en préstamos, deuda e instrumentos financieros a tasas indexadas al cumplimiento de metas medioambientales, en un esfuerzo para reducir los riesgos intangibles en sus balances.  Se espera que el mercado de deuda indexados a índices de sustentabilidad crezca unas 20 veces solo durante el 2021, representando USD 150 billones en financiamiento, de acuerdo a JP Morgan.

A pesar de que las mejores tasas de interés son modestas y son un pequeño incentivo, los bancos están apostando que estos préstamos nos conducirán a un mejor desempeño ESG.

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