Igualdad de género, un buen negocio
Sacando la voz

Igualdad de género, un buen negocio

Por Paulina Musalem, Magister en Sustentabilidad

Tal como lo indican las Naciones Unidas, la igualdad de género no es sólo un derecho fundamental, sino que es un pilar básico para el desarrollo sostenible siendo uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

De acuerdo con el IMF, las mujeres representan casi el 50% de la población mundial en edad de trabajar, pero sólo el 50% de ellas trabajan comparado con el 80% que representan los hombres. Así mismo las mujeres generan sólo el 37% de PIB a nivel global y se estima una pérdida económica por la falta de empoderamiento de las mujeres, entre un 10% del PIB en economías más desarrolladas a 30% en economías en desarrollo.

Por otro lado otro estudio Bank of America Merrill Lynch del 2015, concluyó que si para el 2025, hubiese paridad entre mujeres y hombres al 2025, el PIB global podría aumentar hasta en US$ 28 trillones o 31%, el equivalente a los PIB de China y Estados Unidos.

A nivel de empresas la diversidad de género también es buena para los negocios, si bien varía según el país y las normas de la industria. Entre los beneficios de mayor inclusión femenina destacan

  1. Conformar un grupo más amplio de talento que se traduce en mayor productividad. Es así como un estudio de Harvard Business Review del 2019, concluye que la diversidad de género se relaciona con empresas más productivas, al medir su valor de mercado e ingresos, sólo en el contexto que es auténticamente aceptada, en tanto en las empresas que esto es impuesto, no genera mayor productividad.
  2. Tener distintas perspectivas que pueden facilitar la innovación y creatividad, detectando nuevas oportunidades de negocios.  Un estudio del MSCI  encuentra una relación directa entre empresas más innovadoras y la presencia de mujeres en el Directorio así como mayor probabilidad de tener metas de reclutamiento femenino y/o senior management dedicado a supervisar iniciativas de diversidad e inclusión.
  3. Mayor colaboración de los grupos de trabajo dada la distintas formas de interactuar y por ejemplo en el caso de las mujeres, que en general se evidencia que toman turnos para hablar permitiendo el intercambio de conocimiento.
  4. Mejora la retención del personal, dado que ambientes de trabajo inclusivos mejoran la moral y proporcionan más oportunidades. De acuerdo a estudios, las empresas inclusivas tendrían una menor rotación del 22%.
  5. Mejor comprensión de los clientes, dado que las mujeres tienen gran influencia en las decisiones de compra por ejemplo en EEUU deciden el 80% de las compras y para Chile se estima en un 70%.
  6. Facilita la atracción de talento y mejora la reputación, en una encuesta de PWC el 85% de las mujeres millenials indicó que para ellas era importante la  política de diversidad e inclusión en la decisión si aceptar un trabajo.  Por otro lado, para una empresa contar con la reputación de ser un empleador inclusivo es una muestra de los valores de la Compañía.  Así mismo, se relaciona la mayor presencia femenina es posiciones de top management con empresas más éticas y con mejoras en la reputación.
  7. Tiene impacto positivo en la rentabilidad, tal como señala McKinsey  las empresas con mayor diversidad de género tienen un 21% más de probabilidades de experimentar una rentabilidad superior a la media. Por su parte, MSCI  concluyó que empresas del MSCI World Index con un fuerte liderazgo femenino generó un ROI del 10,1% vs el 7,4% para aquellos sin un fuerte liderazgo femenino. Por otro lado un estudio de Gallup,  comparó unidades de negocios de dos industrias, retail y hospitalaria, concluyendo que las unidades con mayor presencia femenina presentaron mayores ingresos en 14% y 19% respectivamente respecto a las unidades con menor diversidad de género.

A pesar de la contundente evidencia de conveniencia de avanzar en la paridad de género en el ámbito laboral, de acuerdo al reporte de gap de género del 2020 del  WEF , se necesitarían 257 años para cerrar el gap de la participación femenina, siendo uno de los principales gaps, el que no ha mostrado avances  y en el caso de Chile, no es una excepción ya que para esta dimensión se encuentra en el lugar 111 entre los 153 países evaluados. En el índice de ODS 2019 para América Latina, que muestra los avances en su cumplimiento,  a pesar de que Chile se encuentra en el primer lugar, en el desempeño del ODS 5, Equidad de Género,  está en la 14 posición, mostrando un rezago significativo en sus avance, por debajo de lo esperado, con riesgo de no cumplimiento al 2030.

Claramente, los esfuerzos realizados a la fecha para avanzar en la paridad de género han sido insuficientes y se necesitan medidas más radicales y cambios culturales que permitan avanzar en la paridad de género no solo por nuestro bien sino por el bien de la sociedad y los negocios.