Estas semanas se han reportado en varias ciudades del mundo situaciones vinculadas a un mejoramiento del medio ambiente y la disminución de contaminantes en los recursos naturales a propósito de las cuarentenas obligadas por el Covid 19 en el planeta.
A través de “Conciencia Celeste”, apostamos por ser un motor de cambio capaz de movilizar a distintos grupos de interés en el logro de soluciones ágiles pero no por eso cosméticas, sino que profundas y definitivas.
En la actualidad, una de las mayores huellas que deja una compañía es el impacto que ésta produce en su entorno. Es por ello que, hoy en día, existe la necesidad de generar empresas responsables que sean sostenibles en el tiempo.
Desde el confinamiento al que me tienen sometido en Barcelona, quería compartir con ustedes algunos pensamientos y vivencias que me acompañan estos días, con el ánimo de que les puedan ser de utilidad.
Enfrentamos un panorama a nivel internacional pocas veces visto y que ha obligado a gobiernos, empresas y, en general, a la sociedad en su conjunto a tomar medidas urgentes para evitar la propagación de un virus que ha colapsado los sistemas de salud de los países más desarrollados del mundo: el COVID-19.
Estamos viviendo un momento histórico. Estamos presenciando el reseteo completo de la sociedad en la que nacimos y en la cual vivimos. Aunque no tengo dudas de que el antídoto al Coronavirus lo encontraremos en pocos meses, tampoco tengo dudas de que su impacto tendrá consecuencias permanentes en nuestra sociedad.
Garantizar agua para la vida de los seres humanos y las especies en la tierra, asequible, libre de contaminación y gestionada de forma eficiente y sostenible, es uno de los puntos claves de la Agenda 2030, el ODS6, dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por Naciones Unidas.
La vida en el planeta Tierra es posible, en gran parte, debido al agua. La mayoría de las especies existen gracias a este elemento tan básico como vital y, en concordancia, el planeta donde vivimos en más de un 70% es agua.
El 21 de marzo se conmemora el Día Internacional del síndrome de Down y nuestro país presenta la mayor tasa de prevalencia de personas con esta condición en Latinoamérica, ya que, de cada 200.000 nacimientos al año, 480 a 600 niños y niñas presentan síndrome de Down.
Son hábitats de innumerables especies de flora y fauna, albergando alrededor del 80% de la biodiversidad terrestre de todo el mundo. También, constituyen el sustento para diversas comunidades y dentro de ellas miles de mujeres que recolectan productos forestales no maderables, generando fuentes de trabajo y sostén para sus familias.