La floración excepcional de 2026, solo comparable a la de 1997, permitió al instituto ubicar plantas que no tenía registradas en terreno, entre ellas una especie en peligro. La próxima semana sus equipos recorrerán Taltal, Paposo y la Región de Atacama para recolectar sus semillas.
El Desierto Florido de este año no es solo un espectáculo. También es una oportunidad que puede no repetirse en mucho tiempo. Por eso, científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) saldrán a terreno para recolectar semillas de especies que todavía no están conservadas en su Banco Base de Semillas, en Vicuña.
El banco funciona como una especie de “Arca de Noé” de la flora chilena y los cultivos. Ahí se guardan semillas que pueden seguir siendo viables durante décadas y servir de respaldo si alguna población de plantas desaparece de su hábitat.
La campaña llega tras las lluvias de julio, que dieron paso a una floración excepcional, solo comparable a la de 1997.
Las especies que buscan
Entre las que INIA quiere sumar al banco están:
- Suspiro de campo blanco (Nolana baccata)
- Mariposita (Schizanthus porrigens)
- Vinagrillo o papa chañasca (Oxalis bulbocastanum)
- Soldadito azul (Tropaeolum azureum)
Además, la floración permitió ubicar especies que INIA no había registrado antes en sus trabajos de terreno: Cistanthe acrochorda, Cistanthe lanceolata y Tropaeolum beuthii, esta última catalogada en peligro.
Tras semanas de monitoreo, los equipos esperan que las plantas maduren para recolectar sus semillas. Algunas zonas ya están entrando en esa etapa, por lo que la próxima semana recorrerán sectores de Taltal, Paposo y la Región de Atacama.
“Cada flor que vemos hoy puede esconder una oportunidad para proteger el desierto del mañana. Estamos aprovechando esta floración para recolectar semillas de especies que todavía no tenemos resguardadas en nuestro banco. Así, si alguna vez sus poblaciones se ven amenazadas, habrá una reserva para ayudar a conservarlas”, explica Britt Wallberg, encargada del Banco Base de Vicuña de INIA.
Qué guarda el banco
1.342 especies nativas, en 3.745 accesiones, incluidas especies que representan el 43,6% de las plantas amenazadas del país que producen semillas.
24 especies de importancia agrícola, como trigo, arroz, porotos y quínoa, en 20.526 accesiones.
Cerca de 180 especies del Desierto Florido y del desierto costero de Atacama, a partir de más de 500 colectas. Entre ellas, la garra de león (en peligro y rara), la añañuca amarilla, la pata de guanaco (la que forma las grandes alfombras fucsias), los lirios de campo (vulnerables) y la algarrobilla (en peligro), además de cactáceas.
Para conservarlas, las semillas se procesan, se someten a pruebas de germinación, se secan y se almacenan a bajas temperaturas.
El resguardo es especialmente valioso en un fenómeno como el Desierto Florido, que solo aparece cuando las lluvias permiten germinar semillas y brotar bulbos que pueden pasar años latentes.
“La extraordinaria floración del Desierto Florido nos ofrece una oportunidad única para recolectar semillas de especies que aún no están conservadas en el banco, asegurando su viabilidad a futuro y poniendo este patrimonio natural a disposición de las próximas generaciones”, afirmó la directora nacional de INIA, María Teresa Pino.

