María de la Paz Irarrázaval, de Manuia: “Las decisiones ambientales y sociales estarán cada vez más ligadas a márgenes, acceso a financiamiento y gestión de riesgos”

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La economista y Country Manager de Manuia, plantea que la sostenibilidad ya no se sostiene solo en convicciones: necesita datos, medición y demostración de rentabilidad.

María de la Paz Irarrázaval tiene un punto de partida inusual para hablar de sostenibilidad: la formación financiera. Ingeniera Comercial y Economista con Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y formación ejecutiva en Kellogg School of Management, su trayectoria cruzó el sector financiero tradicional antes de llegar a un rol que marcaría su visión de largo plazo: CFO de Triciclos, la primera empresa B certificada fuera de Canadá y Estados Unidos.

“Esa experiencia me convenció de que las decisiones financieras que incorporan dimensiones sociales, ambientales y de impacto son una palanca poderosa para generar cambios positivos en las personas, las organizaciones y su entorno”, recuerda. Hoy, como Country Manager de Manuia, esa convicción sigue siendo el hilo conductor de su trabajo.

Sostenibilidad y desempeño económico: la integración que se viene

Irarrázaval observa el escenario global con una lectura que va contra la narrativa del retroceso. A pesar de los cuestionamientos que la sostenibilidad enfrenta en ciertos contextos, la mayoría de las compañías está reforzando, no abandonando, sus compromisos.

Para los próximos años, identifica como tendencia central la integración definitiva entre sostenibilidad y desempeño económico. “Las empresas se están enfocando en un actuar concreto, primando la medición continua, los datos y la ejecución, y las demostraciones de que las inversiones en descarbonización son rentables. Los datos del mercado financiero lo confirman”, señala.

En ese marco, temas como cambio climático, biodiversidad y trazabilidad dejarán de abordarse solo por convicción. “Impactan directamente en costos, continuidad operativa y valor de largo plazo”, afirma. La consecuencia práctica es que las decisiones ambientales y sociales estarán cada vez más atadas a márgenes, acceso a financiamiento y gestión de riesgos.

Una segunda tendencia que anticipa es la profesionalización de las mediciones y la cuantificación financiera de impactos, impulsada por cambios regulatorios en materia de divulgación. “Es lo que necesitan el mercado y las entidades reguladoras”, sostiene.

Las comunidades como grupos de interés prioritarios

Más allá de la dimensión financiera, Irarrázaval tiene una posición clara sobre el componente social de la sostenibilidad corporativa. A su juicio, el rol de las empresas en relación con las comunidades continuará evolucionando hacia un modelo donde las personas se ubican en el centro de cualquier operación desde el inicio del proceso.

“Hacerlas parte siempre desde el principio lleva a un mejor diseño de soluciones locales en cada territorio, se determinan de forma más efectiva los usos de fondos y se llega a lo que realmente se necesita, creando valor compartido real”, plantea.

A eso suma una apuesta por la colaboración público-privada como mecanismo clave para financiar soluciones que aún se perciben como riesgosas. En ese esquema, los bancos multilaterales juegan un rol central en la reducción de riesgos para inversionistas pioneros en nuevas tecnologías —lo que en el mundo de las finanzas sostenibles se conoce como blended finance.

Los desafíos pendientes: estructura, incentivos y conocimiento

Al identificar los principales obstáculos que enfrentan las organizaciones, Irarrázaval apunta a dos frentes. El primero es estructural: integrar la sostenibilidad en la estrategia del negocio y en los sistemas de incentivos, adaptando las organizaciones para que cada gerencia pueda gestionar los riesgos e impactos que le corresponden. El segundo es de conocimiento: desarrollar la capacidad real para medir, entender y cuantificar los riesgos del cambio climático, comprender el capital natural y las dependencias de la naturaleza, e integrar todo eso en los estados financieros.

Liderazgo con propósito y equipos cohesionados

Irarrázaval tiene también un mensaje para quienes lideran procesos de sostenibilidad al interior de las organizaciones. Su primer consejo es que reconozcan y comuniquen el valor que agregan desde el lugar donde están. El segundo, que inviertan en su propia formación, experiencias y relaciones. El tercero, que dediquen tiempo real a sus equipos: “Que formen equipos cohesionados unidos por un propósito común, que escuchen, que influyan, que acompañen y que desarrollen personas.”

Esa visión de liderazgo, que conecta estrategia, impacto y desarrollo humano, es también la que guía su convicción sobre por qué se necesitan más mujeres en sostenibilidad: “Las soluciones que necesitamos como sociedad solo se pueden construir y diseñar exitosamente de forma colaborativa y con visiones diversas.”

Diario Sustentable
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