La Directora Regional para América Latina de los Principles for Responsible Investment de Naciones Unidas plantea que Chile tiene una oportunidad estratégica única si logra alinear política pública, capital privado y capacidades técnicas.
Lizeth Palencia ha trabajado la sostenibilidad desde ángulos que pocas personas combinan: el Ministerio de Hacienda de Colombia, la OCDE y hoy desde una de las iniciativas de inversión responsable más influyentes del mundo. Como directora regional para América Latina de los Principles for Responsible Investment (PRI), plataforma apoyada por Naciones Unidas, acompaña a inversionistas, reguladores y empresas en la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones.
Esa trayectoria en la intersección entre finanzas, política pública y desarrollo sostenible le da una lectura del momento que va más allá del diagnóstico sectorial. “Si Chile logra articular política pública, capital privado y capacidades técnicas, podrá transformar su enorme capital natural en desarrollo sostenible y posicionarse como un referente regional y global”, afirma.
Cuatro tendencias que marcarán la próxima década
Palencia identifica cuatro fuerzas que configurarán la sostenibilidad en Chile y América Latina en los próximos cinco años.
La primera es la naturaleza y la adaptación climática como factores determinantes para la inversión. La gestión del agua, la biodiversidad y los riesgos físicos dejarán de ser temas secundarios para convertirse en variables centrales de la competitividad y la estabilidad territorial.
La segunda es la aceleración de la transición energética, que impulsará capital hacia energías limpias, minería e infraestructura resiliente —sectores donde Chile tiene ventajas comparativas claras.
La tercera es una movilización más activa y selectiva de capital, apoyada en mecanismos de de-risking como fondos catalíticos, blended finance y esquemas de reparto de riesgos, que permitirán destrabar inversiones en proyectos estratégicos y territorios con mayores desafíos.
La cuarta es la consolidación de la sostenibilidad como eje transversal del negocio. “Dejando atrás una lógica centrada en compliance o reporte, para integrarse en la estrategia, la asignación de capital y la operación”, precisa.
El desafío central: de la norma a la creación de valor
Para Palencia, el principal obstáculo que enfrenta la sostenibilidad hoy es conceptual antes que técnico: superar la idea de que se limita al cumplimiento normativo o al reporte. “Hoy la sostenibilidad debe entenderse como un eje transversal de la estrategia organizacional y una fuente real de creación de valor”, sostiene.
Eso implica integrar criterios ambientales y sociales en las decisiones financieras, operativas y de inversión, fortalecer la gobernanza y alinear incentivos. Pero también implica algo que con frecuencia falta: evidencia concreta. “Datos, métricas y resultados que demuestren impacto económico, social y ambiental. La sostenibilidad no es solo un propósito, sino una ventaja competitiva”, afirma.
El foco para 2026: traducir la inversión responsable en acción concreta
Para este año, el trabajo del PRI en la región se concentrará en escalar los aprendizajes de un análisis desarrollado en 2025 que identificó las principales barreras que limitan la movilización de capital en Chile y América Latina: obstáculos regulatorios, de capacidades, de estructuración de proyectos y de percepción de riesgo en áreas como energía, minería, infraestructura resiliente, gestión del agua y soluciones basadas en la naturaleza.
A partir de ese diagnóstico, el foco estará en apoyar a los signatarios del PRI a fortalecer capacidades técnicas, visibilizar casos exitosos y articular de manera más efectiva al sector público y privado. “El objetivo es que los inversionistas cuenten con mejores herramientas, evidencia y marcos de referencia para canalizar capital de largo plazo hacia proyectos que generen valor económico, reduzcan riesgos y fortalezcan la resiliencia de los territorios”, explica.
Liderazgo femenino: sin esperar a sentirse lista
Su mensaje para las nuevas generaciones de mujeres en sostenibilidad es directo: “No esperen a sentirse listas para ocupar espacios de liderazgo. Confíen en su voz, en su criterio y en su capacidad de influir en momentos de cambio, incluso y especialmente en entornos tradicionalmente masculinos.”
Para Palencia, la región necesita liderazgos femeninos que integren ambición con sensibilidad territorial y que lideren desde la colaboración, construyendo puentes entre sectores y disciplinas. Y lo fundamenta no solo en convicción, sino en evidencia: “Los estudios muestran que equipos diversos toman mejores decisiones y generan resultados más sólidos y sostenibles.”

