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Viernes, Agosto 12, 2022

¿Cómo implementar un SGA bajo la norma ISO 14001:2015?

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Hilda Burgos F. Ingeniera de Proyectos y Víctor González C. Jefe de Proyectos de ++Better

El calentamiento global es una dura realidad y ya podemos ver sus efectos. Este escenario ha motivado que surjan esfuerzos mancomunados para mitigar su impacto, como también, diferentes estrategias para generar conciencia en la humanidad e intentar, sino recuperar lo que ya se ha perdido, al menos mantener, conservar y preservar lo que queda pensando en las generaciones futuras, lo que también es conocido como desarrollo sostenible.

Una de esas estrategias fue planteada por la Organización Internacional para la Normalización (ISO), presentando la norma ISO 14000, que busca incorporar en las organizaciones la protección del medio ambiente como objetivo de gestión, reduciendo los impactos provocados por la contaminación derivada de sus procesos.

La primera norma de la familia 14000 fue la ISO 14001, publicada en el año 1996 y su última versión corresponde al año 2015. Esta última se diseñó pensando en su nivelación con la ISO 9001, para que la creación de un Sistema de Gestión Integrado (SGI) resultara más expedita.

Los requisitos de ISO 14001:2015, están condicionados por el entorno de trabajo de cada organización, al proceso industrial que desarrolle y a la intención de la Alta Gerencia en su nivel de compromiso para aceptar que sus procesos están afectando el medio ambiente, y es su deber velar por la protección del mismo, no solo como empresa, sino como motivador en sus colaboradores para que desde sus hogares también aporten al cuidado de su entorno.

Implementar un Sistema de Gestión Ambiental es un proceso que requiere de tiempo, paciencia y, sobre todo, de compromiso para lograr identificar el progreso durante el proceso de mejora continua, representado por el modelo PHVA, conocido también como modelo de Deming.

No se puede pasar un solo día en nuestro planeta sin ejercer un impacto sobre el medio ambiente. Lo que cada individuo hace marca una diferencia, y está en nuestras manos decidir qué tipo de diferencia queremos marcar. Esta reflexión nos invita a pensar sobre las consecuencias, negativas o positivas, que puede tener la actividad empresarial para el entorno.

Certificación para favorecer el desarrollo

Desde la publicación de la primera versión de la norma ISO 14001 de Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), ha sido creciente la adopción de este estándar internacional en las organizaciones que buscan dar respuesta a la demanda de un entorno cada vez más dinámico y exigente. En la actualidad, las fuertes presiones en temas medioambientales provenientes de las partes interesadas, especialmente de las entidades gubernamentales, han conducido a las organizaciones a asumir la implementación y certificación en la ISO 14001 como un elemento estratégico para favorecer el desarrollo de la organización.

La ISO 14001 se ha posicionado en uno de los estándares con mayor número de certificaciones a nivel mundial, convirtiéndose en un imperativo para muchas empresas, debido a los potenciales beneficios que trae consigo la certificación, considerando que facilita la reducción del impacto ambiental generado por las actividades económicas, disminuye la generación de impactos negativos, proporciona un marco para mejorar la ecoeficiencia, favorece la imagen corporativa, posibilita la disminución de costos y aumento en los ingresos (Guoyou et al., 2013; Hikichi et al., 2017).

Sin duda alguna, la Organización Internacional de Normalización (ISO) marcó la diferencia en el año 1996 cuando publicó la norma ISO 14001. Desde entonces, este documento ha constituido un modelo de referencia a nivel internacional para las organizaciones que pretenden gestionar de una manera sistemática sus aspectos ambientales desde el compromiso del cumplimiento de la legislación, de la prevención de la contaminación y de la mejora continua de su comportamiento ambiental.

Cultura organizacional

A través del Comité Técnico ISO/TC 207 Gestión Ambiental, se ha sometido a la norma a un proceso de revisión en dos ocasiones, la revisión de las normas se hace necesaria porque las circunstancias y el contexto de sus usuarios van cambiando a lo largo del tiempo, y porque las organizaciones que utilizan y adoptan estas normas son generadoras de cambio.

En la actualidad, la preocupación por la preservación del medio ambiente ha tenido un notable incremento, no sólo a nivel de las grandes compañías, sino también de las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) en las que se ha evidenciado una creciente incorporación de prácticas más amigables con el ambiente (Herrera, Larrán, y Martínez-Martínez, 2018).

Sin embargo, otros autores afirman que la ISO 14001 no garantiza un mejoramiento continuo en el desempeño ambiental, por lo tanto, la implementación de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) está ligada entonces a la cultura organizacional previamente instaurada, que define los objetivos y la filosofía que rige la toma de decisiones en la organización. La aplicación de SGA debe ir acompañado de un entendimiento de la cultura de la organización.

La cultura organizacional se considera como el factor de éxito o fracaso en la implementación de lineamientos de gestión ambiental dado que el conjunto de valores y creencias que se consolidan dentro de la organización trazan la ruta que seguirá la estrategia corporativa.

Modelos de gestión ambiental ISO 14001:2015

El modelo de gestión ambiental del estándar internacional ISO 14001 en su versión 2015 presenta cambios en la estructura e involucra nuevos conceptos, a fin de dar respuesta a los retos organizacionales y necesidades actuales relacionadas con el medioambiente.
En la Figura 1 se detalla el modelo del SGA según la ISO 14001:2015, el que se basa en el enfoque a procesos y el ciclo de mejora (PHVA).

La norma ISO 14001:2015 presenta una estructura de alto nivel (“Anexo SL”), diseñada con el propósito de facilitar los procesos de implementación e integración de los sistemas de gestión. La estructura de alto nivel ha sido diseñada como un modelo genérico, que busca propiciar la alineación y compatibilidad con las diferentes normas de sistemas de gestión.

Este modelo de gestión se alimenta de la información del contexto organizacional en términos de cuestiones internas y externas, y necesidades y expectativas de las partes interesadas.

El estudio del contexto organizacional constituye un elemento clave para la identificación de las condiciones ambientales que pueden llegar a afectar o verse afectadas por las actividades de la organización, comprendiendo de esta forma la organización y su entorno (ISO 14001:2015).

Por otra parte, el liderazgo como eje fundamental del sistema de gestión se asume desde la cabeza de la alta dirección, quien se encargará de generar empoderamiento en todos los niveles en relación con el SGA. Los roles, responsabilidades y autoridades son específicas para cada uno de los implicados en el SGA, por lo tanto, el compromiso se alcanza siempre y cuando exista conocimiento y comprensión por parte de cada persona involucrada en el SGA sobre el papel que desempeña para el cumplimiento de los resultados previstos.

Esto implicará un cambio en los canales de comunicación y en la forma de gestionar los asuntos relacionados con el medioambiente. El modelo de gestión de la norma ISO 14001:2015 se basa en el principio de mejora, cuyo propósito es mantener los niveles actuales de desempeño y preveer los cambios necesarios para que la organización responda a las dinámicas del entorno.

Factores claves en el proceso de mejoras

Estudios desarrollados por Heras (2013) y Ejdys (2016), los factores cruciales durante el proceso de mejora del SGA se encuentran relacionados con aspectos tales como el direccionamiento estratégico organizacional, la cultura organizacional, el compromiso de la alta dirección, la integración con otros sistemas de gestión y programas ambientales, la motivación y el compromiso del personal, los mecanismos de evaluación y los recursos financieros.

Finalmente, la planificación involucra dos aspectos substanciales: (1) acciones para abordar riesgos y oportunidades y (2) aspectos ambientales de actividades, productos y servicios desde una perspectiva de ciclo de vida.

Como mecanismo preventivo y de mejora del SGA, la norma aborda de manera explícita la identificación de riesgos y oportunidades. De acuerdo con la ISO 14001:2015, la organización deberá determinar los riesgos y oportunidades relacionados con sus aspectos ambientales, requisitos legales y demás requisitos y cuestiones que hayan sido identificados en el análisis del contexto organizacional. En este sentido, la gestión de los riesgos y oportunidades permite a las organizaciones garantizar el cumplimiento de los objetivos del SGA a partir de la minimización de los impactos negativos que pueden llegar a afectar su capacidad de respuesta y el aprovechamiento de las oportunidades.

Por otra parte, el análisis del ciclo de vida del producto o servicio para la determinación de los aspectos ambientales busca asegurar que se cumplan no solo los requisitos ambientales que se aplican desde la fase de diseño del producto o servicio, sino también mejorar el desempeño ambiental. La alineación de la estrategia con otros componentes organizacionales como el liderazgo, la cultura y la estructura organizacional son cruciales para lograr un mejor desempeño y generar valor para las partes interesadas, constituyéndose en una ventaja competitiva para hacer frente a los cambios del entorno y alcanzar los objetivos estratégicos sociales, ambientales y económicos de la organización.

Tener en cuenta además, que la norma ISO 14001:2015, a través de su estructura de Alto Nivel se enmarca en 7 requisitos, que se distribuyen desde del Requisito 4 al requisito 10 y en ellos hace referencia a las siguientes etapas: Planear, Hacer, Verificar y Actuar (PHVA) las que corresponden al proceso de mejora continua. La que inicia con la etapa de Planificación, donde se definen objetivos y metas ambientales con sus respectivas actividades, cronograma de cumplimiento y la inversión asociada, una vez planificado el sistema se prosigue con el proceso de Implementación, donde se definen responsabilidades y funciones, se mide la competencia de personal de tal forma de poder elaborar programas de capacitación y entrenamiento para cubrir falencias encontradas y sensibilizar al 100% del personal, terminado este proceso se continua con la etapa de Verificación, dotándose de herramientas que sirvan para verificar si la organización está actuando de acuerdo a lo planeado y termina con la última etapa Actuar o de poner en práctica todo lo definido.

Estrategias ambientales

Diferentes estrategias han sido integradas a los modelos de gestión ambiental a fin de prevenir, mitigar y evitar los impactos ambientales que se generan a partir de los procesos, productos o servicios. Estas estrategias logran una sinergia con el sistema de gestión, de forma tal que se complementan para alcanzar los objetivos estratégicos organizacionales en relación no solo con el medioambiente, sino también con los aspectos sociales y económicos.

La Producción Limpia (PL) ha sido una de las estrategias más usadas en la industria y surgió en respuesta a las fuertes presiones de las partes interesadas para adoptar un enfoque más sostenible (Maxwell y Van der Vorst, 2003).
La gestión ambiental y su integración con otros sistemas de gestión, la búsqueda de creación de valor a las partes interesadas resulta ser un objetivo común en las organizaciones que se encuentran orientadas al éxito (Alzate-Ibañez, 2017). Según Rebelo et al. (2015), maximizar la integración de algunos o todos los componentes del negocio de forma coherente y eficiente es cada vez más una prioridad estratégica que representa una oportunidad para que las empresas sean más competitivas y, en consecuencia, promuevan su éxito sostenible. Por lo tanto, la integración de la gestión es la base de un cambio hacia la sostenibilidad. Los sistemas sostenibles se basan en un equilibrio entre economía, medioambiente y responsabilidad social, y para avanzar hacia sistemas de gestión más sostenibles resulta necesario considerar, dentro de la estrategia de negocio, la gestión del ciclo de vida (Jorgensen, 2008).

Conclusiones

El modelo de gestión de ISO 14001:2015, ha sido adoptado por las organizaciones a nivel mundial motivados por las fuertes presiones de las partes interesadas, principalmente por la reglamentación gubernamental en relación con el medioambiente y la necesidad de enfrentar los desafíos propios de los procesos de globalización económica. En la actualidad, las organizaciones se encuentran forzadas a trascender y asumir la gestión ambiental como parte de su modelo de negocio, de manera de alcanzar el éxito y considerar la implementación del sistema de gestión ambiental como parte integral de una estrategia de negocio en la búsqueda de la generación de valor para las partes interesadas. En este sentido, el compromiso de la organización con las partes interesadas resulta ser un aspecto fundamental para afrontar los cambios del entorno y conducir a la sostenibilidad de la organización.

A partir del análisis de la evolución histórica del contexto de la ISO 14001, se ha evidenciado que las prácticas ambientales dentro de la cultura organizacional han repercutido no solo en un aporte a la dimensión ambiental misma, sino también en el desarrollo de mayor responsabilidad social y valor económico.

Otro factor a destacar en el proceso de implementación de un SGA, es que, para mejorar el desempeño ambiental, no solo basta cumplir las normas ambientales aplicables y obligaciones administrativas ya que esto mantiene a la organización en un estado reactivo y no se puede prevenir posibles impactos ambientales porque no existe análisis de cuál es el comportamiento ambiental de la organización, por lo tanto, implementar un sistema de gestión ambiental (SGA) según ISO 14001:2015; debe disponer de las herramientas necesarias para prevenir, controlar y minimizar los posibles efectos negativos que puede causar la interacción con el medio ambiente.

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