En un encuentro organizado por la Embajada de Suecia y Tetra Pak, se presentó un informe que concluye que el país tiene un marco normativo amplio en alimentos, agua, clima y circularidad. Entre 2026 y 2028, advirtieron, se juega su impacto real.
En 2025, las exportaciones silvoagropecuarias de Chile alcanzaron US$ 20.560 millones, cuatro veces más que en 2000. Pero ese desempeño convive con vulnerabilidades: alta concentración en Asia, con China como principal destino, estrés hídrico, cambio climático y dependencia de insumos importados.
El dato forma parte del informe “Chile Food Systems Policy”, elaborado por Tetra Pak y presentado en el encuentro “Chile 2030: El futuro del sistema alimentario”, organizado junto a la Embajada de Suecia. Según el estudio, el país ya construyó una arquitectura normativa robusta en alimentos, agua, energía, clima y circularidad. El desafío ahora es que funcione de forma coherente y predecible.
De diseñar a implementar
“Chile ha avanzado de manera importante en el diseño de políticas vinculadas a la alimentación, agricultura sostenible, la nutrición y el desarrollo rural. Sin embargo, hoy se requiere principalmente coordinación, implementación efectiva y una visión compartida entre los distintos actores que forman parte del sistema alimentario”, señaló el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian. El subsecretario destacó además el rol de universidades y centros de investigación, siempre que su trabajo se vincule con quienes implementan.
La embajadora de Suecia en Chile, Sofía Karlberg, coincidió: “La próxima etapa dependerá menos de diseñar nuevas políticas y más de convertir las políticas existentes en resultados concretos”. Desde la experiencia sueca, planteó que sostenibilidad y competitividad pueden reforzarse mutuamente.
Laura Villa, Head of Corporate Affairs de Tetra Pak para Cono Sur, América Central y Región Andina, afirmó que “entre 2026 y 2028 se definirá su impacto real”, y planteó tres condiciones: previsibilidad para planificar inversiones, coherencia para evitar exigencias duplicadas y proporcionalidad para no levantar barreras a los actores más pequeños.
El riesgo de la fragmentación
En la mesa redonda posterior participaron Leopoldo del Barrio, de la Oficina Regional de la FAO; Carolina Pizarro, gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, y Alejandro Chan, director general de Tetra Pak Cono Sur. Coincidieron en que las tensiones futuras no vendrán de la falta de regulación, sino de una implementación fragmentada: exigencias superpuestas, calendarios distintos y brechas institucionales que pueden elevar costos y postergar inversiones.
Pizarro planteó la necesidad de alinear la política pública con la operación y de medir la eficiencia de las políticas en el tiempo. Chan, en tanto, pidió “políticas estables, una visión integral de la cadena y mecanismos que permitan evaluar su implementación y hacer los ajustes necesarios”.
Desde la FAO, Del Barrio apuntó a la coordinación entre ministerios y servicios. “Hay que buscar mecanismos efectivos de coordinación intersectorial que permitan esa interrelación de competencias para articular realmente las políticas entre los sectores”, afirmó, y advirtió que sin respaldo político y jurídico esos esfuerzos tienden a diluirse.
La agenda al 2030
Los panelistas coincidieron en que las prioridades al 2030 son la adaptación al cambio climático, la gestión y eficiencia hídrica y energética, la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos, la innovación y el fortalecimiento de capacidades territoriales. También se relevó el acceso a dietas saludables y la implementación de la nueva Política de Inocuidad y Calidad Alimentaria 2026-2036.

