Una encuesta de Robert Half revela que nueve de cada diez trabajadores vinculan directamente su salud mental con su rendimiento laboral, pero más de la mitad declara que su empresa no ofrece ningún mecanismo de apoyo al respecto.
La salud mental de los trabajadores ya no puede tratarse como un asunto estrictamente privado. Así lo confirma una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en Chile, que revela una conexión profunda y mayoritariamente reconocida entre el bienestar emocional y el desempeño en el trabajo. El dato es categórico: el 90% de los consultados afirma que la salud mental y emocional influye de manera significativa en su rendimiento profesional.
El estudio pone sobre la mesa una paradoja que debiera inquietar a las organizaciones: mientras casi la totalidad de los encuestados reconoce esa influencia, un 59% señala que en su lugar de trabajo no existe ningún tipo de ayuda o mecanismo para prevenir o diagnosticar problemas de salud mental entre los colaboradores. Una brecha que, lejos de ser un detalle menor, constituye un riesgo tanto humano como estratégico.
Las empresas, llamadas a actuar
Los resultados delinean con claridad un escenario en que las empresas deben revisar sus políticas y su cultura interna. Proporcionar calidad de vida a los colaboradores no es solo una cuestión ética, sino también económica: incide directamente en la productividad, el compromiso y la retención del talento.
“Ofrecer calidad de vida significa promover productividad, compromiso y retención. Cultivar ambientes más positivos, que escuchen las demandas de las personas y valoren la fuerza laboral, se ha convertido en algo innegociable”, afirmó Caio Arnaes, director asociado de Robert Half Chile.
Arnaes subraya que las culturas organizacionales saludables son hoy un factor determinante tanto para que un candidato acepte una oferta de trabajo como para retener a colaboradores estratégicos. En un mercado laboral cada vez más competitivo y con mayor consciencia sobre el bienestar, las empresas que no avancen en este terreno quedan expuestas a un costo que puede ser muy alto.
El rol crucial de los líderes
El sondeo también indagó sobre el papel que cumplen las jefaturas en este escenario. Solo el 46% de los encuestados percibe que tiene acceso real a sus líderes para buscar orientación o apoyo frente a situaciones complejas, ya sean personales o laborales. Un 24% reconoció un respaldo apenas ocasional y un 23% respondió de forma negativa.
Estos datos revelan que el liderazgo empático no es todavía una práctica extendida en las organizaciones chilenas, pese a que su impacto en la detección temprana de problemas de bienestar puede ser decisivo. “Las relaciones que desarrollan los jefes son fundamentales, ya que están en la primera línea de detección de posibles situaciones que comprometan el bienestar mental y emocional de los trabajadores”, recalcó el ejecutivo.
De la invisibilidad a la agenda estratégica
La salud mental en el trabajo transitó, en pocos años, de ser un tema postergado o directamente ignorado a convertirse en parte del debate estratégico de las organizaciones. La pandemia aceleró ese proceso y hoy las empresas que aspiran a ser referentes en sostenibilidad social no pueden soslayar la dimensión del bienestar laboral.
Desde Robert Half advierten que las organizaciones no son las únicas responsables del bienestar de sus equipos, pero sí tienen la obligación de generar las mejores condiciones posibles: revisar estructuras, equilibrar cargas de trabajo, ampliar beneficios y construir ambientes en que las personas se sientan escuchadas y valoradas.
El mensaje es claro y urgente: se necesitan ejecutivos y líderes capaces de articular políticas reales de cuidado, que valoren las relaciones humanas y la convivencia cotidiana con sus equipos. El bienestar no es un beneficio opcional; es la base de toda organización que aspire a ser genuinamente sustentable.



