Sacando la voz

La internet que queremos

Diego González, gerente general de Defontana

Según  cifras de la Subtel, existen 19,8 millones de conexiones a internet móvil, es decir,  la penetración de ese servicio en Chile ya supera el 100%. Sin duda, una excelente noticia. No obstante, la pandemia ha dejado en evidencia que, pese  a esa amplia cobertura hay una brecha digital que persiste.

Son 55 comunas del país las que presentan niveles de conectividad inferiores al 1% y más de 60 mil personas se encuentran en las denominadas “zonas de silencio”, reveló recientemente el Senado al  despachar, a segundo trámite, el proyecto para reconocer el acceso a internet como un servicio público de telecomunicaciones.

Asimismo, es importante detenerse a analizar a través de qué medio se tiene acceso, ya que la mayoría lo tiene a través de un teléfono y por muy inteligente que sea ese dispositivo, las limitaciones son evidentes en términos de contenido, aplicaciones, seguridad, cobertura, entre otras más.

Por lo anterior, es hora de ponerse nuevas metas en cuanto a la internet que queremos. Ya se ha conseguido acceso, ahora es necesario equipararlo. Además, es  momento de potenciar las habilidades digitales de sus usuarios, optimizar las aplicaciones y soluciones que apoyan gestión, teletrabajo, estudios,  telemedicina, comercio y tantas otras; educar en ciberseguridad y legislar para proteger los datos y la privacidad de las personas en su quehacer digital. Los desafíos  continúan.

La internet que queremos  debe implicar también calidad en todos los aspectos que conlleva su uso, en lo técnico y en lo humano; y su potencial como un espacio transversal de valor agregado al desarrollo social y económico del país.

Esa supercarretera, como se la llamó en algún momento, tiene que ser un espacio seguro que promueva el conocimiento; debe ser motor de progreso para todos. No solo para las empresas que han comprendido sus beneficios y han trabajado exitosamente por ellos; sino también para el sector público, las organizaciones en general y el ciudadano común.

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