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El auge por las empresas B: ¿Qué son y cuáles son sus principales características?

Reinalina Chavarri, Directora del Observatorio de Sostenibilidad de FEN 

Actualmente, existen 168 empresas B certificadas en Chile, lo cual nos posiciona como uno de los países pioneros en América Latina en la certificación de este tipo de empresas, cuyo objetivo principal, es realizar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas y cómo convertirme en una empresa B?, experta de la Universidad de Chile entrega recomendaciones.

¿Qué es ser una empresa B?

Reinalina Chavarri, Directora del Observatorio de Sostenibilidad de la FEN Universidad de Chile explica que, las denominadas empresas B son parte del nuevo tipo de organizaciones que han redefinido el concepto de éxito empresarial, conjugando sus ganancias con un rol social y promoviendo una nueva economía, en la cual el triunfo se mide por el bienestar de los individuos, la sociedad y la naturaleza. “Son compañías que aspiran a ser las mejores del mundo” agrega Reinalina.

¿Cuáles son sus ventajas y principales desafíos?

En este sentido, la académica de la Universidad de Chile señala: “Sin duda veo que hay una oportunidad enorme en estos tiempos. Este tipo de empresas, que cuentan con un propósito alineado a los cambios que está experimentando una sociedad cada vez más exigente, se encuentran más preparadas para situarse como una empresa más cercana, con una ciudadanía corporativa más visible, pero también con servicios y productos que los consumidores van a demandar” señala.

Es por esto, que el desafío de este tipo de empresas es ser capaces de reducir la brecha entre las declaraciones (“somos diferentes” o “impactamos positivamente”) y las acciones que realizan para cumplir esa promesa, debido a que hoy en día la comunicación de las empresas no es sólo declarar una idea, sino que realmente llevarla a cabo.

¿Cómo puedo transformarme en una empresa B?

Reinalina Chavarri declara que, en general son cuatro grandes requisitos:

  1. Tener un propósito desafiante: La empresa debe ser motivada por un propósito que genere un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.
  2. Incluir intereses no financieros:  En este punto, la empresa debe ampliar el deber fiduciario de accionistas y gestores para incluir intereses no financieros.
  3. Interdependencia: Demostrar que son parte de una comunidad y declarar interdependencia.
  4. Contar con una certificación que evalúe su gestión y transparencia: Una vez obtenida la certificación, la empresa debe pagar una membresía anual que varia según la facturación de cada miembro y por otra parte, realizar una serie de cambios en la misión de la empresa, considerando variables medioambientales y sociales.

¿Qué podemos esperar de este tipo de empresas en el 2021?

Por último, Reinalina Chavarri concluye que, para muchos la pandemia o crisis sanitaria dejó al descubierto brechas en nuestros países en todas las áreas de la sociedad (económicas, sociales, y ambientales) que impactan en el sistema político con un malestar creciente. En ese contexto, los índices de desemplo, la digitilalización y la necesidad de emprender pueden transformarse en soluciones para dichos problemas.

Bajo este contexto, muchas compañías buscan mejorar en términos de productividad, impacto y solvencia, y transformarse en una organización atractiva y amable tanto con sus colaboradores como con sus públicos de interés. De esta forma, se espera que esta tendencia por transformarse en empresa B siga en aumento.

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