El desafío de avanzar en el uso de la bicicleta
2021

El desafío de avanzar en el uso de la bicicleta

Juan Ignacio Guldman, gerente de operaciones de Völmark

Casi el 60% de los santiaguinos está a favor de reconvertir calles en ciclovías. Esa fue una de las principales conclusiones del estudio de Movilidad y Transporte realizado en la Región Metropolitana por Studio Público y que arrojó relevantes datos que dan cuenta de que la bicicleta está tomando cada vez mayor protagonismo como medio de transporte, dejando atrás el paradigma de uso netamente recreacional o deportivo.

De acuerdo a dicha investigación, el porcentaje de personas que migró hacia la bicicleta subió de un 8,5% a un 12,6%, motivados principalmente por una preocupación sanitaria,  y un 18% considera que estas son hoy la forma de movilizarse más segura, superada sólo por el automóvil particular.

Las cifras son auspiciosas, las personas se han motivado a iniciar un cambio positivo en sus vidas, con múltiples impactos, tanto en su propia salud como en el cuidado del planeta. Sin embargo, aún es muy pronto para celebrar. No sólo porque el porcentaje de habitantes que posee una todavía no alcanza el 50%, sino especialmente porque en la ciudad existen muchos aspectos por mejorar si queremos estar realmente preparados para atender este auge. Y eso, por cierto, es algo de lo que los usuarios están conscientes pues más del 80% declaró creer que la Región Metropolitana aún no está lista para propiciar estos viajes.

En ese sentido, resulta interesante mirar experiencias internacionales que permitan orientar el uso de la bicicleta como una política pública y especialmente inspirar a todos los actores involucrados a avanzar en esa línea. Un caso icónico es el de Holanda, donde el número de bicicletas asciende a 22,3 millones, con una población de 17 millones de habitantes. Y no sólo eso, en Amsterdam  el 36% de los residentes se mueve en bici por la ciudad, seguido del auto con un 24%, la caminata que es la favorita del 23%  y sólo un 16% ocupa el transporte público. Los números no asombran si consideramos que Holanda cuenta con más de 35.000 kms de ciclovías e invierte un promedio de 400 millones de euros al año en infraestructura.

¿Y qué pasa en Chile? Estamos avanzando, a paso más lento, pero lo estamos haciendo. Ya hay mayor conciencia en torno a la relevancia de establecer una postura país si queremos impulsar el uso de la bicicleta, velando por la comodidad y seguridad de todos los amantes del pedaleo. Y el llamado a tomar acción no es sólo para el gobierno y la sociedad civil, sino también para las empresas.

Desde Völmark nos hemos propuesto disponer de cada vez mayores alternativas de soluciones de electromovilidad, satisfaciendo las necesidades de personas, compañías que se enfrentan al auge del e commerce y los despachos, familias con hijos y mascotas, entre muchos otros, con distintos atributos y rangos de precios. Y junto con disponer de una oferta amplia y conveniente, nos hemos propuesto educar, difundiendo intensivamente los beneficios del uso de una bicicleta eléctrica y acercando así una tecnología que por muchos años perteneció sólo a un nicho. Así hemos establecido enriquecedoras conversaciones con quienes sienten la inquietud por dejar el auto, reforzando que con una e bike puedes recorrer largas distancias rápidamente realizando un ejercicio de mediana intensidad, reducir tus gastos mensuales, fortalecer tu salud y, en marco de la contingencia, prevenir contagios por Covid 19.

En definitiva, el interés por dejar el auto y tomar una bicicleta está y de todos depende capitalizarlo, acompañando a las personas en ese camino. Así quizás podemos soñar que en el futuro seamos como los referentes europeos, que han llegado a un equilibrio donde la bicicleta le resta tasa de ocupación a los autos, repercutiendo positivamente en la calidad de vida de las personas y en el presente y futuro del planeta.

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