Agua, un desafío constitucional
Sacando la voz

Agua, un desafío constitucional

Oscar Mercado Director del Programa de Sustentabilidad UTEM

La expresión más evidente del cambio climático en nuestro país está en la falta de agua que sufren amplias zonas de nuestro territorio, y que muchos denominan mega sequía, en un intento de darle un carácter pasajero a un proceso que ya es irreversible y que transformará al centro de nuestro país en una zona con mucho menos precipitación y mucho más calor en los años venideros, como científicamente se predijo hace años.

Hoy, la carencia de agua en algunas cuencas desata importantes conflictos respecto de su uso, debiéndose elegir entre distintos usuarios. El conflicto más importante es agua para las comunidades de las cuencas o agua para regar plantaciones de, por ejemplo, paltos, que invaden los cerros. Solo basta darse una vuelta por el valle de Petorca, y conversar con sus habitantes, para saber lo que es vivir sin agua. Un escenario difícil de imaginar para todos aquellos que toman decisiones y que cómodamente abren la llave de agua de su hogar para acceder al líquido. Así como los que deciden sobre educación deberían enviar a sus hijos e hijas a colegios públicos, así también quienes deciden sobre agua deberían vivir un mes en una zona donde la realidad es contar con 50 litros por persona al día.

Los conflictos actuales tienen su fuente en que gran parte de los derechos de agua repartidos lo han sido considerando realidades pluviométricas de épocas pasadas, que no representan en absoluto la realidad actual. Otro gran problema respecto de la administración del agua es la definición de caudales ecológicos, que evidentemente a la luz de tantos cursos secos de ríos, no significa nada. A la vista están, entonces, los desafíos que la nueva constitución enfrenta con el tema del agua, donde de una u otra forma debe redefinir derechos, un problema no menor, pero absolutamente necesario de resolver.

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