Alicia Bárcena insta a generar una nueva narrativa sobre cooperación internacional para el desarrollo de América Latina y el Caribe en torno a la Agenda 2030

Alicia Bárcena insta a generar una nueva narrativa sobre cooperación internacional para el desarrollo de América Latina y el Caribe en torno a la Agenda 2030

Secretaria Ejecutiva de la CEPAL enfatizó el rol de la cooperación internacional para apoyar a los países en transición, durante un seminario organizado por la Unión Europea en Panamá.

Un llamado a repensar el desarrollo y generar un nuevo consenso basado en una mayor integración regional, una cooperación internacional que apoye eficazmente a los países en transición al desarrollo de América Latina y el Caribe, e inversiones y políticas industriales que favorezcan el impulso ambiental hacia un crecimiento más sostenible para la igualdad, realizó hoy la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, durante un encuentro de alto nivel organizado por la Unión Europea (UE) en Panamá.

La máxima autoridad de la comisión regional de las Naciones Unidas fue una de las oradoras principales del Seminario Regional para América Latina y el Caribe de la Unión Europea, convocado por la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión Europea (DG DEVCO) y que se realiza en la Ciudad de Panamá hasta el próximo viernes 15 de julio.

Bárcena participó en el panel “Oportunidades de cooperación con América Latina y el Caribe en el contexto del consenso UE” (Opportunities for cooperation with Latin America and the Caribbean in the context of the EU Consensus), junto a Stefano Manservisi, Director General de DG DEVCO; Jorge Familiar Calderón, Vicepresidente del Banco Mundial; y Mario Pezzini, Director del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En su intervención ante una audiencia compuesta por embajadores de la Unión Europea en la región, funcionarios de alto nivel de diversas instituciones de la UE, y representantes de numerosas organizaciones regionales e internacionales, de la sociedad civil y el sector privado, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señaló que frente a los profundos cambios tectónicos que definen actualmente a la globalización -la revolución tecnológica, el futuro del trabajo frente a la robotización, el cambio climático, las modificaciones geopolíticas, la crisis comercial de los mega-acuerdos, la migración y el envejecimiento de la población- es urgente buscar nuevos patrones de producción y consumo.

“En este escenario, la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan un cambio de paradigma; es una agenda civilizatoria que requiere una mejor gobernanza internacional y regional”, recalcó Bárcena.

En este contexto internacional incierto, la cooperación internacional juega un papel clave, sobre todo para las naciones en transición o de “renta media”, aseguró la funcionaria internacional. Actualmente, el 85% de los países de la región son incluidos en esta categoría que los clasifica según su producto interno bruto (PIB) per cápita, sin considerar las profundas brechas estructurales que muchos de ellos presentan.

“Estos países han sido ‘graduados’, es decir, ya no son elegibles para recibir la ayuda oficial para el desarrollo (ODA, por sus siglas en inglés), lo que no garantiza su acceso a otras fuentes de financiamiento y elimina sus preferencias comerciales”, explicó Bárcena. “En el caso de los pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS), especialmente en el Caribe, el tamaño y el aislamiento de sus economías representa una significativa restricción a la movilización de recursos nacionales, a lo que se añade su vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y la acumulación de deuda”, remarcó.

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Alicia Bárcena reiteró que si bien América Latina y el Caribe ha logrado reducir significativamente las desigualdades en los últimos años, todavía sigue siendo la región más desigual del mundo. Señaló que esta reducción de las desigualdades ha dado paso a una transformación en la estructura de las sociedades, sacando de la pobreza a un gran número de hogares. Las cifras muestran que las clases medias se están incrementando a una tasa mayor que el promedio de los países de la OCDE. Sin embargo, estas clases medias han quedado más vulnerables a los retrocesos del desarrollo, lo que las regresaría a una situación de pobreza, dijo.

“Tal como señalamos en nuestro último documento institucional, la desigualdad es ineficiente ya que genera un círculo vicioso de baja productividad y exclusión social”, declaró. “Por eso propugnamos por un nuevo estilo de desarrollo que termine con la cultura del privilegio y esté basado en una transformación sostenible con un gran impulso ambiental, en una inclusión productiva con mayor tecnología, mejores instituciones que generen confianza en los ciudadanos y, sobre todo, con mayor igualdad y acceso universal al bienestar”, precisó Bárcena.

Sobre el rol de la cooperación internacional, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL reafirmó que la cooperación Sur-Sur y triangular permite proteger los intereses de los países de renta media, fortalecer la participación de las naciones en desarrollo en los foros globales sobre cooperación fiscal, y abordar la dañina competencia tributaria entre los países mediante programas regionales integrados. “Por esto, el fortalecimiento de formas menos asimétricas de cooperación resulta cada vez más necesario”, enfatizó.

Bárcena indicó que el reciente instrumento regional “Facilidad para el Desarrollo en Transición” firmado por la UE, la CEPAL y la OCDE, es una herramienta que abre un espacio sin precedentes para repensar a un nuevo tipo de desarrollo y avanzar hacia una cooperación renovada, la que debe basarse en seis pilares: el fortalecimiento del diálogo regional; un mayor énfasis en la cooperación sobre políticas fiscales que permitan la movilización de recursos, tanto a nivel doméstico como internacional; la inversión en políticas industriales y tecnológicas que favorezcan un gran impulso ambiental; el mejoramiento de las capacidades estadísticas para realizar mejores mediciones; un enfoque en la igualdad de género; y la apertura de espacios de diálogo entre los gobiernos, las empresas y los ciudadanos, así como una mejor coordinación con el sistema de las Naciones Unidas, entidades regionales y bancos de desarrollo.

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