Del mundo corporativo al impacto global: la historia del chileno que hoy impulsa proyectos de agua potable con impacto desde Water Is Life

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Desde África hasta América Latina, el acceso al agua potable sigue siendo una de las brechas más invisibles, y urgentes, del desarrollo. Así lo plantea Renato Muñoz Osses, co-CEO de Water Is Life , en una conversación profunda con el Club de la Sustentabilidad de Diario Sustentable.

Su camino no comenzó en el mundo humanitario. Viniendo del ámbito corporativo, comunicaciones y marketing, Renato relata que fue el contexto de la pandemia el que lo llevó a replantearse su propósito. Una invitación puntual a apoyar a Water Is Life, seguida de un viaje a Kenia, cambió el rumbo de su vida. “Llegué casi por casualidad. Y una vez que llegas, te enamoras”, resume.

Ver que el cambio sí es posible

Más allá del choque con realidades de pobreza extrema, lo que marcó a Muñoz fue constatar que el cambio real es posible sin millones de dólares. “Nos dimos cuenta de que se puede generar impacto rápido, eficiente y con pocos recursos. Eso fue un llamado de atención: ¿cómo no se hace más, si es posible?”, reflexiona.

Ese convencimiento impulsó una nueva etapa para Water Is Life, organización fundada en 2007 por el estadounidense Ken Seward y hoy con sedes en Estados Unidos, Kenia, Chile y una próxima apertura en México. Su misión es clara: llevar agua potable, saneamiento e higiene a comunidades de alta vulnerabilidad, integrando tecnología, diálogo comunitario y modelos de autosustentabilidad.

Más que pozos: una mirada integral

A diferencia del enfoque tradicional, “hacer el pozo, cortar la cinta y volver”, Water Is Life decidió no perforar. Su trabajo se concentra en equipar y rehabilitar fuentes existentes, incorporando paneles solares, sistemas de filtración, almacenamiento, baños y duchas, además de capacitación comunitaria.

“El secreto está en lo que pasa antes y después”, explica Muñoz. Meses de diálogo y co-diseño preceden a una implementación técnica que puede tomar semanas. Y la mantención es clave: sin ella, muchos proyectos fallan a los pocos años.

Cuando las condiciones lo permiten, la organización impulsa modelos de negocio locales asociados al acceso al agua, permitiendo que las comunidades generen ingresos y aseguren la sostenibilidad del sistema.

Impacto en salud, economía y dignidad

Los efectos son múltiples. Primero, la salud: agua segura reduce enfermedades, especialmente en la infancia. Luego, el impacto económico: en contextos como Kenia (Nairobi), el gasto en agua puede consumir hasta el 70% del presupuesto familiar. Contar con acceso local libera recursos y tiempo, activando nuevas actividades productivas.

Pero hay un nivel aún más profundo. “Es dignidad humana”, dice Muñoz. “Poder ducharte, llegar limpio a buscar trabajo, ejercer un derecho básico”. Son realidades invisibles para quienes abren la llave a diario, pero determinantes para millones de personas.

La crisis invisible del agua

Renato Muñoz advierte sobre una doble crisis: no solo la escasez, sino la falta de agua potable confiable. Según estudios recientes, la mitad del planeta no tiene acceso seguro al agua, aunque esta exista físicamente. Enfermedades diarreicas por agua contaminada siguen siendo una de las principales causas de mortalidad infantil, sin ocupar titulares.

El carácter local del problema —cada territorio con sus dinámicas— y su menor “eficiencia económica” frente a otras métricas ESG han profundizado la brecha. “Es menos eficiente por dólar, pero igual de importante”, subraya.

Chile y América Latina: desafíos distintos

Aunque Chile supera la media mundial en acceso, más de un millón de personas, en zonas rurales y campamentos, carecen de suministro confiable. La “invisibilización” vuelve a aparecer. Para Water Is Life, el desafío está en comprender la normativa y la realidad local antes de intervenir.

México será el próximo foco estratégico: 12 millones de personas sin agua potable, cercanía con EE.UU., principal fuente de financiamiento, y la posibilidad de movilizar recursos locales hacen del país una oportunidad para escalar impacto.

Empresas y colaboración con sentido

Cada vez más compañías se acercan a Water Is Life buscando impacto real y trazable. “Las empresas ya no pueden dedicarse solo a generar profit”, afirma Muñoz. La cercanía con las comunidades, la mantención de los proyectos y el detalle metodológico han permitido construir relaciones de largo plazo con actores de múltiples industrias.

Liderar una organización global implica sacrificios, viajes y desafíos constantes. Pero el mensaje de Muñoz es claro: no es imposible. “No se necesita una gran estructura ni bolsillos llenos para comenzar. El impacto puede partir pequeño y crecer con estrategia y convicción”.

La conversación completa con Renato Muñoz Osses ya está disponible en el Club de la Sustentabilidad, un espacio donde las historias de impacto dejan de ser discursos y se convierten en experiencias reales de transformación.

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