Un 57% de los cuidadores reconoce que termina improvisando la alimentación diaria, pese a que la mayoría declara querer ofrecer opciones saludables. El inicio del año escolar vuelve a poner el tema sobre la mesa.
Con el inicio del año escolar, las mochilas no son lo único que vuelve a organizarse en los hogares. Las colaciones escolares reaparecen como una preocupación cotidiana en miles de familias, donde planificar qué enviar cada día se transforma en un desafío que combina tiempo, presupuesto y preferencias infantiles.
Según el último Observatorio Nutricional desarrollado por Nestlé y la Universidad Finis Terrae, existe una brecha significativa entre intención y realidad en la planificación alimentaria familiar.
Si bien un 64% de padres, madres y cuidadores declara planificar almuerzos y cenas, un 57% reconoce que termina improvisando con lo que hay en casa. Al momento de elegir alimentos, la mayoría prioriza que sean saludables, accesibles en precio y del gusto de los niños, aunque admiten dificultades para cumplir simultáneamente con estos criterios.
Entre la planificación y la inmediatez
La investigación evidencia cómo el tiempo limitado influye directamente en las decisiones alimentarias, especialmente en el caso de las colaciones escolares, que requieren variedad, practicidad y valor nutricional.
“Lo que nos ha mostrado el Observatorio es que padres, madres y cuidadores valoran una alimentación casera y variada, pero se enfrentan a barreras como la falta de tiempo, el costo y la aceptación por parte de los niños. Hoy las colaciones escolares se transforman en una oportunidad para entregar nutrientes claves para su desarrollo cuando no están cerca de sus familias en horario de clases”, explicó Ignacia Larraechea, gerente de Nutrición, Salud y Bienestar de Nestlé Chile.
Desde la Universidad Finis Terrae advierten que la consistencia en la alimentación infantil está estrechamente vinculada a las rutinas del hogar.
“Cuando no hay horarios ni criterios claros, es más probable que las colaciones respondan a la inmediatez —muchas veces asociada a alimentos de baja calidad nutricional— y no a una estrategia planificada y sostenida en el tiempo. Las colaciones no son un extra: son parte esencial de lo que comen nuestros hijos”, señaló Edson Bustos Arriagada, nutricionista de la Universidad Finis Terrae.
Planificación como herramienta clave
En este contexto, contar con herramientas prácticas para organizar la semana puede marcar una diferencia concreta durante el año escolar. La planificación anticipada no solo facilita decisiones más saludables, sino que también ayuda a optimizar el presupuesto y reducir el desperdicio de alimentos.
En esa línea, plataformas digitales como recetasnestle.cl ofrecen propuestas de menú diarias adaptadas a distintos perfiles familiares, con preparaciones simples orientadas a facilitar la organización de colaciones y comidas.
Más allá de la coyuntura del regreso a clases, la conversación sobre alimentación escolar abre una reflexión más amplia: cómo generar hábitos que equilibren nutrición, practicidad y realidad familiar.



