Del riesgo a la resiliencia, o por qué la transición energética no es opcional

Diario Sustentable
Diario Sustentablehttps://www.diariosustentable.com/
Contamos historias que merecen crecer. Pensamos diferente y elegimos creer en las personas, comunidades y organizaciones, las grandes y las que están empezando ahora en la mesa de un café, pero que van a cambiar el mundo.

Por Montserrat Diosdado, Directora ejecutiva Chapter Zero Chile

En las últimas semanas, la volatilidad de los mercados globales ha vuelto a ponernos frente a una realidad ineludible. La escalada del conflicto en Irán no es solo una crisis humanitaria y política; es un recordatorio de la fragilidad de un sistema económico que todavía depende en gran parte de los combustibles fósiles. Ante este escenario, el mensaje es claro: la transición energética no es una cuestión de buena voluntad, sino un imperativo de seguridad nacional y sostenibilidad financiera.

Actualmente, Chile importa el 90% de sus combustibles fósiles (sólo el 2024 destinamos 14.000 millones de dólares en importación de estos recursos). Esta alta dependencia nos expone a los ciclos de materias primas y a crisis geopolíticas como la actual. Sin embargo, mientras el mundo observa con incertidumbre los vaivenes del suministro y precio del petróleo y gas, nuestro país tiene en sus manos una ventaja competitiva que no puede desaprovechar.

Y es que, tal como se plantea el informe Chile 2050 Energy Transition Roadmap, elaborado por la Agencia Internacional de Energía, nuestro país puede avanzar en autonomía energética a través de la implementación del Escenario de Compromisos Anunciados (APS), que establece una hoja de ruta alcanzar nuestra meta de cero emisiones de cara al 2050. Esta estrategia se fundamenta en cuatro pilares:

  1. Eficiencia energética
  2. Descarbonización del sector eléctrico (impulsado por energía solar y eólica)
  3. Electrificación para consumo final, especialmente en minería, transporte y calefacción.
  4. Redes eléctricas modernas y resilientes (especialmente infraestructura de transmisión y distribución)

La transición energética, no solo fortalecería nuestra seguridad al reducir las importanciones de combustibles fósiles en un 72% para 2050 y disminuyendo el gasto de 14 mil millones a solo 3 mil millones de dólares. El informe también proyecta una mejora drástica en la calidad del aire que evitaría alrededor de 32.000 muertes prematuras para 2050, y la creación de 90.000 nuevos empleos en el sector energético hacia 2035.

La transición no es solo una estrategia de mitigación de riesgos; es nuestra mayor oportunidad de crecimiento. Para 2040, el valor de la producción de minerales críticos en Chile (cobre y litio) podría superar los 100.000 millones de dólares. Además, nuestra capacidad para producir hidrógeno de bajas emisiones nos posiciona como un exportador global competitivo.

La inversión necesaria es significativa, pero los beneficios son mayores: reducción de costos sistémicos, mejora en la calidad del aire y, sobre todo, alcanzar un alto grado de seguridad energética que no dependa de la estabilidad más allá de nuestras fronteras. El camino para alcanzar el Net Zero al 2050 está trazado. La pregunta para los directorios ya no es si debemos cambiar o no, sino qué tan rápido podemos hacerlo para asegurar la resiliencia de nuestras empresas y de nuestro país.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

NUESTROS SOCIOS[the_ad id="44885"]

LO ÚLTIMO