La sostenibilidad empresarial atraviesa un punto de inflexión. Así quedó en evidencia en el encuentro “Cambio de Paradigma 2026”, organizado por el Observatorio de la Conciencia Empresarial junto a la consultora Mattter, que reunió a líderes empresariales, ejecutivos y especialistas para debatir los desafíos que marcarán la agenda corporativa en los próximos años.
El espacio puso sobre la mesa una idea central: la sostenibilidad dejó de ser un relato aspiracional y se consolida como un factor estructural del negocio, donde la evidencia, la coherencia y la medición de impactos serán claves para la competitividad y la legitimidad empresarial.
Del propósito declarado al modelo de valor
Durante la apertura, Alexis Camhi, fundador del Observatorio de la Conciencia Empresarial, expuso los fundamentos de este movimiento que promueve un cambio profundo en la forma de hacer negocios.
“Estamos frente a la obsolescencia del modelo de negocio tradicional. El propósito deja de ser un eslogan y se convierte en parte estructural del negocio. Un modelo de valor es aquel que, por existir, hace bien a su entorno”, señaló.
Camhi subrayó que este cambio no responde únicamente a una exigencia ética o social, sino también a una lógica económica cada vez más evidente. “Hoy, por primera vez en la historia, hacer el bien común no solo es necesario, sino que también es un buen negocio. Ese es el verdadero cambio de paradigma”, afirmó.
Evidencia, riesgos y nuevas métricas
A continuación, Pablo Urbina, director ejecutivo de Mattter, planteó que el escenario actual exige un giro decisivo en la forma en que las empresas abordan la sostenibilidad.
“Durante años la sostenibilidad fue un terreno fértil para el relato. Hoy ese ciclo se cerró. El desafío ya no es cuánto se comunica, sino cuánta evidencia es capaz de sostener una empresa frente a una ciudadanía más informada, reguladores más exigentes y riesgos globales no tradicionales —geopolíticos, climáticos y tecnológicos— que tensionan a los negocios”, advirtió.
En esa línea, Urbina sostuvo que la sostenibilidad debe dejar de ser un atributo periférico para transformarse en una métrica transversal del negocio. Entre los principales desafíos hacia 2026 mencionó la reputación como infraestructura crítica para la continuidad operacional, el impacto y la gobernanza ética de la inteligencia artificial, y el creciente riesgo del greenwashing en un contexto de mayor escrutinio público.
La comunicación como activo estratégico
Desde la mirada comunicacional, Catalina Guzmán, gerente de Estrategia y Comunicaciones de Mattter, enfatizó que la comunicación estratégica hoy cumple un rol central en la gestión empresarial.
“La comunicación dejó de ser un área de apoyo. Hoy participa en decisiones críticas y está directamente vinculada a la confianza. Las audiencias ya no creen en promesas ni slogans; exigen coherencia entre lo que una empresa dice, hace y demuestra”, planteó.
Guzmán advirtió además que comunicar sin sustento se ha convertido en un riesgo reputacional creciente, especialmente frente a un consumidor-ciudadano más informado y exigente, que observa con atención las brechas entre discurso y acción.
Una brecha de confianza que sigue abierta
El encuentro se desarrolló en un contexto marcado por la desconfianza ciudadana. De acuerdo con el Monitor de Sostenibilidad Empresarial Ipsos 2025, solo el 26% de la ciudadanía confía en la comunicación corporativa sobre sostenibilidad, una cifra que refleja la distancia existente entre los mensajes empresariales y la percepción social.



