En un contexto donde la acción climática exige mayor rigurosidad y transparencia, la cuantificación de la huella de carbono se ha vuelto una herramienta estratégica para las empresas. Sin embargo, cada vez con más fuerza, el foco se ha desplazado desde las emisiones directas hacia un componente que concentra gran parte del impacto ambiental de las organizaciones: las emisiones indirectas.
Ese fue el eje central del nuevo capítulo de La Voz de los Expertos, que en esta edición contó con la participación de Fernanda Jamet, ingeniera de proyectos de Better Consultores, para profundizar en los desafíos y oportunidades que implica medir correctamente estas emisiones.
Más allá de las instalaciones propias
Tradicionalmente, muchas empresas han entendido la huella de carbono como una medición asociada principalmente a sus instalaciones y operaciones directas. Sin embargo, como explicó Jamet, este enfoque deja fuera una parte sustantiva del impacto real.
“Las emisiones indirectas representan un porcentaje muy significativo de la huella de carbono de una empresa. En muchos casos pueden alcanzar entre el 80% y el 90% del total”, señaló la especialista, destacando que estas emisiones están asociadas tanto al consumo de energía eléctrica (alcance 2), como a toda la cadena de valor de una organización (alcance 3).
En esta última categoría se incluyen aspectos como el transporte de insumos, la gestión de residuos, los viajes de colaboradores, el uso de materias primas y la distribución de productos, entre otros factores que, aunque no son controlados directamente por la empresa, sí forman parte de su impacto ambiental.
El gran desafío: los datos
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las organizaciones al abordar las emisiones indirectas es la disponibilidad de información. Al depender de terceros, proveedores, transportistas u otros actores de la cadena, muchas veces los datos no están sistematizados o simplemente no existen.
“Esto suele generar dificultades especialmente en el primer cálculo de la huella. No es que no se pueda hacer, pero requiere más tiempo, coordinación y planificación”, explicó Jamet. En ese sentido, uno de los errores más comunes es subestimar los plazos necesarios para recopilar la información, lo que puede generar frustración o retrasos en los procesos internos.
Planificación y acompañamiento: claves para avanzar
Desde su experiencia, la ingeniera de Better Consultores recomendó que las empresas que están dando sus primeros pasos comiencen con un diagnóstico interno, identificando sus principales actividades, fuentes de emisión y límites organizacionales. A partir de ahí, resulta clave definir protocolos claros para la recopilación de datos, idealmente de manera periódica, y no solo al final del año.
“La planificación es fundamental. Cuando las empresas van guardando información mes a mes y conversan a tiempo con sus proveedores, el proceso se vuelve mucho más fluido”, afirmó.
En este camino, el acompañamiento técnico cumple un rol relevante. Según explicó, el trabajo de consultoría no solo consiste en calcular la huella, sino también en traducir conceptos técnicos, validar la calidad de la información y ayudar a las empresas a entender qué datos son realmente significativos para su realidad.
Medir para reducir
Lejos de ser un ejercicio meramente declarativo, la cuantificación de las emisiones indirectas permite a las organizaciones tomar mejores decisiones. Aunque incorporar más fuentes de emisión puede aumentar inicialmente el resultado total de la huella de carbono, ese paso es indispensable para avanzar hacia planes de reducción efectivos.
“No se puede hablar hoy de huella de carbono sin considerar las emisiones indirectas. Medirlas es la base para luego gestionar, reducir y cumplir con los estándares nacionales e internacionales”, concluyó Jamet.
Así, el mensaje es claro: comenzar, aunque sea con información imperfecta, es mejor que no medir. La huella de carbono es un proceso evolutivo que, bien gestionado, se transforma en una herramienta concreta para fortalecer la sostenibilidad y la toma de decisiones estratégicas dentro de las empresas.



