El aumento de personas que buscan colaborar en zonas afectadas por incendios forestales ha llevado a autoridades regionales y especialistas a reforzar una advertencia clave: la ayuda espontánea, si no está coordinada, puede implicar riesgos tanto para voluntarios como para las comunidades damnificadas.
En particular, la remoción de escombros y apoyo en terreno requiere condiciones mínimas de seguridad, autorización previa y articulación con las instituciones a cargo de la emergencia.
Importancia de los canales oficiales
Desde organismos de emergencia y el mundo académico coinciden en que informarse previamente y coordinarse con autoridades locales es fundamental para que el voluntariado sea efectivo. Ingresar a sectores no habilitados puede exponer a las personas a focos activos, estructuras inestables o materiales peligrosos, además de interferir con labores técnicas en curso.
Pedro Macaya, coordinador ejecutivo de la Pastoral de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), subrayó que la colaboración debe realizarse de forma ordenada. “La solidaridad es fundamental en contextos de emergencia, pero también lo es la coordinación”, señaló, enfatizando la importancia de actuar junto a las instituciones responsables.
Riesgos físicos y sanitarios en zonas quemadas
Especialistas advierten que las áreas afectadas por incendios concentran riesgos que no siempre son visibles: restos cortantes, cenizas en suspensión, contaminantes y residuos peligrosos. Por ello, la participación en tareas como limpieza o remoción de escombros no debe realizarse de manera improvisada.
Estas condiciones hacen indispensable evaluar el estado del terreno y respetar las restricciones de acceso definidas por las autoridades.
El uso de protección personal adecuada es una condición básica para cualquier persona que participe en labores de apoyo. Guantes resistentes, mascarilla o respirador, gafas de seguridad, casco, calzado cerrado de suela gruesa y ropa que cubra brazos y piernas permiten reducir riesgos frecuentes.
A ello se suman recomendaciones de autocuidado como mantenerse hidratado, protegerse del sol, realizar pausas y no sobreexigirse físicamente. Frente a síntomas como mareos, dificultad respiratoria o lesiones, se debe detener la actividad y buscar atención médica.
Coordinación regional para ordenar el voluntariado
En el Biobío, durante el martes 20 de enero, la Gobernación Regional encabezó una reunión con instituciones públicas, universidades y municipios para establecer una estrategia de coordinación centralizada, orientada a canalizar de mejor manera el apoyo ciudadano.
El gobernador regional, Sergio Giacaman, destacó la necesidad de avanzar con responsabilidad y trabajo conjunto, con el objetivo de mejorar la efectividad de las acciones de apoyo a las personas damnificadas.
Cuidar a quienes ayudan y a quienes reciben ayuda
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a actuar con empatía y respeto, considerando que las zonas afectadas corresponden a espacios marcados por pérdidas profundas, tanto materiales como emocionales.
Un voluntariado informado y organizado no solo reduce riesgos innecesarios, sino que también contribuye de forma más efectiva a los procesos de recuperación y reconstrucción que enfrentan las comunidades tras los incendios forestales.



