Un White Papper, anuncios del Ministerio de Hacienda en el Chile Day, mesas de trabajos y la fusión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), han marcado un muy positivo primer período de este 2019 para la industria Fintech en el país, la que espera una regulación para el sector e impulsar la tecnología, economía y el emprendimiento, en una sociedad que apuesta cada vez más por la modernización.
Emprender en Chile no es fácil. A pesar de los múltiples esfuerzos que se han realizado para crear empresas en un día o acceder a capacitaciones o capital en distintos niveles, sigue siendo un camino altamente desgastante y poco alentador en términos generales.
Este año, por primera vez podemos decir que el nacimiento de nuevos negocios, está más en boga que nunca. Tanto el Gobierno, como las empresas y la academia se están comprometiendo, porque han entendido el impacto que tiene el emprendimiento para la economía del país, sobre todo considerando la creación de empleos y la incorporación y desarrollo de nuevos talentos.
A grandes rasgos, la sostenibilidad busca solventar el desarrollo de necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, apuntando a garantizar principalmente el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.
Un ejemplo es el programa “+R”, alianza público-privada que busca capacitar e insertar laboralmente a las personas privadas de libertad con el objetivo de disminuir la reincidencia.
Mientras las autoridades impulsan medidas para apurar el proceso de descarbonización en el país, paradójicamente, la participación del carbón en la matriz energética aumenta.
Todo el país espera con expectación el próximo martes 2 de julio, cuando la sombra de la luna oscurezca por completo una parte de nuestro territorio durante algunos minutos. Tal como ocurre con este fenómeno natural, un eclipse de otro tipo se cierne sobre la industria energética.
Claramente la ciudad nunca ha estado preparada para enfrentar este tipo de fenómenos meteorológicos y las autoridades se han vuelto expertos en buscar culpables en vez de realizar un “mea culpa” de la mala planificación territorial que se ha tenido por siempre en nuestro país.
Este año, la reflexión se ha centrado en la relación entre tres temas claves para la subsistencia humana: la sequía, la seguridad de la especie y el clima. La desertificación y la sequía son problemas de dimensión mundial, porque que afectan a todas las regiones del mundo, con mayor o menor intensidad y de manera permanente o circunstancial.