El programa de Fundación Familias Primero se desplegará en 12 regiones, combinando tutorías virtuales y talleres presenciales para fortalecer el desarrollo infantil desde el hogar.
En muchas políticas públicas, el foco suele estar puesto en la sala de clases. Pero hay algo que ocurre antes —y que puede definir gran parte del desarrollo de un niño—: lo que pasa dentro de su hogar.
Con esa premisa, la Fundación Familias Primero inició una nueva edición de Kinder Power, el programa de parentalidad más grande de Chile, que este 2026 acompañará a más de 2.000 familias en 12 regiones del país.
El despliegue abarca desde el norte hasta el extremo sur —de Iquique a Punta Arenas— e incluye comunas como Catemu, Chol Chol, Cochamó, Curicó, Lo Espejo, Panguipulli, Quilicura y Puerto Aysén, entre otras. Un alcance territorial que busca responder a brechas estructurales en el desarrollo infantil, especialmente en contextos vulnerables.
Un modelo que combina tecnología y acompañamiento humano
A diferencia de otros programas, Kinder Power integra tutorías virtuales semanales —entre cuidador, niño y tutora— con talleres presenciales, generando un proceso continuo de acompañamiento.
El modelo se apoya en la plataforma EKID, que permite hacer seguimiento personalizado a cada familia, monitoreando avances y ajustando las intervenciones según sus necesidades.
Más que una intervención puntual, se trata de un proceso sostenido en el tiempo que busca fortalecer prácticas parentales, mejorar el vínculo familiar y potenciar el desarrollo integral de los niños desde sus primeros años.
Impacto medible en desarrollo cognitivo y socioemocional
Desde su creación, el programa ha beneficiado a más de 15.000 familias, acumulando más de 330 mil tutorías y 174 mil materiales educativos entregados.
Los resultados muestran avances concretos:
89% de mejora en desarrollo cognitivo, incluyendo comunicación, motricidad y resolución de problemas.
Disminución de 70 puntos en variables socioemocionales, como autonomía, manejo de emociones y relaciones interpersonales.
Mejoras en asistencia escolar y mayor involucramiento de los cuidadores en procesos educativos.
Estos datos refuerzan una idea clave: intervenir tempranamente en el entorno familiar tiene efectos directos y sostenibles en el desarrollo infantil.
La familia como punto de partida
“Muchas veces el foco está puesto en el sistema educativo, pero el desarrollo de los niños se construye desde los primeros años en el entorno familiar”, explica Anne Traub.
“Fortalecer a padres y cuidadores permite incidir de manera directa en sus oportunidades, especialmente cuando ese acompañamiento es constante y se sostiene en el tiempo”, agrega.
Hacia modelos escalables y políticas públicas
Con este nuevo ciclo, la fundación busca no solo ampliar cobertura, sino también consolidar un modelo que pueda escalar y articularse con el sistema educativo.
La experiencia de Kinder Power aporta evidencia sobre el impacto de programas centrados en la familia, abriendo espacio para su incorporación en políticas públicas de infancia.



