El tiempo que sostiene al país 

Diario Sustentable
Diario Sustentablehttps://www.diariosustentable.com/
Contamos historias que merecen crecer. Pensamos diferente y elegimos creer en las personas, comunidades y organizaciones, las grandes y las que están empezando ahora en la mesa de un café, pero que van a cambiar el mundo.

Por Anne Traub Mödinger, directora Fundación Familias Primero

Antes de que Chile comience a trabajar, millones de mujeres ya llevan horas haciéndolo. Preparan desayunos, visten a sus hijos, organizan mochilas, resuelven traslados, contienen emociones, dejan a un niño en el jardín, a otro con una abuela, responden un mensaje laboral en el trayecto y recién entonces empieza, formalmente, su jornada. Para muchas, especialmente en los hogares más vulnerables, esa rutina cotidiana condiciona las oportunidades laborales disponibles, el tipo de empleo al que acceden y la estabilidad con que pueden sostenerlo en el tiempo.

Es en esa escena diaria, tan habitual que a veces deja de verse, donde comienza una de las conversaciones más urgentes sobre sostenibilidad social en Chile. Los datos solo le ponen números a una realidad que miles de familias viven cada mañana. Según la Encuesta Nacional de Empleo del INE, la participación laboral femenina alcanza un 53,4%, frente a un 71,8% en hombres. A su vez, el estudio Zoom de Género de ChileMujeres, OCEC UDP y la Cámara de Comercio de Santiago muestra que en el quintil más vulnerable apenas el 29,2% de las mujeres participa en el mercado laboral.

La explicación está, en gran parte, en el tiempo. La II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del INE muestra que las mujeres destinan 4 horas y 57 minutos diarios al trabajo no remunerado, mientras los hombres dedican 2 horas y 52 minutos. Esa diferencia, que se repite todos los días, termina moldeando trayectorias laborales completas. Menos horas disponibles, mayor necesidad de flexibilidad, más empleos informales y una exposición permanente a la precariedad.

No es casual que esta discusión forme parte del ODS 5 sobre igualdad de género. La distribución del tiempo de cuidado se ha transformado en un indicador directo de sostenibilidad social, porque revela cuánto de nuestro funcionamiento económico sigue descansando sobre trabajo invisible, no remunerado y desigualmente distribuido.

La presión aumenta aún más en hogares monoparentales liderados por mujeres, donde se cruzan empleo, ingresos, crianza y pobreza infantil. Según el CEP, con base en CASEN 2024, la pobreza por ingresos en hogares monoparentales con jefatura femenina alcanza un 39,8%. Entre niños de 0 a 3 años, la pobreza llega al 25,7%, muy por sobre el promedio nacional de 17,3%. En esos hogares, el tiempo de cuidado define ingresos, estabilidad y también las condiciones en que crecen los niños.

Por eso, hablar de sostenibilidad exige considerar sala cuna, asistencia regular a la educación inicial, corresponsabilidad parental, flexibilidad laboral real, contratación intencional de mujeres y un sistema de apoyo más robusto a familias con niños pequeños. Todos estos aspectos son parte de una conversación que impacta directamente en productividad, bienestar y desarrollo humano.

El desarrollo de un país también se construye en esa organización cotidiana del cuidado. Ahí se explican muchas de las brechas laborales que luego observamos en las estadísticas, pero también buena parte de las oportunidades o limitaciones con que crecen los niños.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

NUESTROS SOCIOS[the_ad id="44885"]

LO ÚLTIMO