Por Carolina Sánchez, Directora Ejecutiva de América Solidaria
Hoy se conmemora el Día Internacional de la ONG,una fecha que busca visibilizar la labor, el impacto y la importancia de las organizaciones de la sociedad civil, reconociendo el trabajo de voluntarios, equipos y socios que sostienen causas sociales, humanitarias y ambientales en distintos territorios.
En Chile, este día encuentra al sector en un momento especialmente desafiante. Tras el denominado “Caso Convenios”, la legitimidad y la confianza hacia las organizaciones se han visto tensionadas. La Encuesta UC a Fundaciones 2025, realizada por Sociedad en Acción, muestra que un 88% de las organizaciones considera que este contexto seguirá afectando su labor. Además, un 30% reportó una caída en sus ingresos durante el último año. Estos datos no son menores: cuando disminuyen los recursos y aumenta la desconfianza, se debilita una red que cumple un rol complementario y, muchas veces, innovador frente a desafíos que el Estado y el mercado no logran abordar por sí solos.
Las ONG no reemplazan al Estado. Tampoco compiten con él. Su rol histórico ha sido identificar brechas, pilotear soluciones, articular actores y trabajar directamente con comunidades para generar cambios sostenibles. Son, en muchos casos, espacios donde se prueba, se aprende y se ajusta antes de escalar políticas públicas. Cuando esa capacidad se ve amenazada, pierde el ecosistema completo.
En América Solidaria hemos decidido sostener nuestro compromiso con las y los adolescentes que viven en contextos adversos y de vulneración. La evidencia es consistente: las experiencias positivas pueden contrarrestar los efectos de las experiencias adversas. El marco HOPE (Healthy Outcomes from Positive Experiences) demuestra que vínculos significativos, sentido de pertenencia, oportunidades de participación y desarrollo de habilidades son factores protectores clave para cambiar trayectorias de vida.
Sin embargo, ningún esfuerzo institucional es suficiente si no existe un entorno social que confíe, que se involucre y que entienda que el fortalecimiento de la sociedad civil es también una responsabilidad colectiva. La crítica y la fiscalización son necesarias en toda democracia. Así, condenamos profundamente los casos que existieron porque jugaron con la confianza del país, como también creemos que urge mejorar la fiscalización de nuestro rol, ya sea interna como externamente. Porque la desconfianza generalizada erosiona capacidades que el país necesita.
En el Día Internacional de la ONG, la invitación es a reflexionar: ¿qué tipo de sociedad queremos construir? Una que se repliegue frente a los errores y reduzca su tejido colaborativo , o una que exija estándares altos de transparencia y, al
mismo tiempo, fortalezca a quienes trabajan por un país más justo, especialmente donde el Estado no llega.
Reconectar con la sociedad supone volver a construir confianza y abrir espacios de colaboración, exige que más personas participen como donantes, socios o voluntarios y, sobre todo, que optemos por el involucramiento activo en lugar de mantenernos una crítica crítica distante. Porque transformar trayectorias —especialmente durante la adolescencia— demanda organizaciones robustas, articulación entre sectores y una ciudadanía dispuesta a comprometerse.
Hoy no es solo un día para reconocer a las ONG, es una oportunidad para preguntarnos cuál es el lugar que queremos que ocupen en el futuro del país.



