Por Natalia López, gerente general de Chile Data Centers
Cada vez que hacemos una transferencia, agendamos una hora médica o simplemente enviamos un mensaje, hay algo funcionando detrás que nunca vemos.
No es magia. Son data centers.
Y justamente porque no es magia, es necesario conmemorar este día y los desafíos que hay detrás de una industria de la cual depende el desarrollo económico de los países. A diferencia de otras conmemoraciones, el Día Internacional de los Data Centers no nació desde organismos multilaterales ni responde a una tradición histórica. Es, más bien, un llamado a la acción.
La propia industria decidió crearlo. ¿La razón? Tres desafíos concretos: la falta de talento especializado, el bajo conocimiento público de su importancia y la necesidad de corregir una percepción errónea sobre sus impactos.
Primero, el talento. La industria enfrenta una escasez creciente de profesionales especializados. Mientras la demanda por infraestructura digital se dispara, no hay suficientes personas preparadas para diseñar, operar y sostener estos sistemas estratégicos. Este día busca, en parte, visibilizar una oportunidad laboral que sigue fuera del radar de las nuevas generaciones.
Segundo, el desconocimiento. Millones de personas usan internet todos los días, pero muy pocas saben qué es un data center o cómo funciona. Vivimos en una economía digital que depende completamente de esta infraestructura que, paradójicamente, muy pocos entienden.
Y tercero, la imagen. Durante años, los data centers fueron percibidos como simples “cajas cerradas”: edificios herméticos, técnicos, lejanos. La realidad es otra. Son infraestructura crítica global, al mismo nivel que la energía, el agua o las telecomunicaciones.
Y en esto, Chile tiene mucho que decir. El país ya cuenta con más de 30 data centers operativos y una cartera de proyectos que supera los US$4.000 millones en inversión en los próximos años. Esta evolución ha ido de la mano con la transformación digital del país, de la región y del mundo.
El desafío de poner este tema sobre la mesa no es simbólico, es urgente. Reconocer a los data centers como infraestructura estratégica para el desarrollo del país es el primer paso. El siguiente es actuar: formar talento, generar confianza y avanzar hacia una comprensión pública acorde a su relevancia.
Porque acá no hay trucos. Hay infraestructura. Y hoy, más que nunca, es imprescindible.



