La localidad de Tomé, que perdió cerca del 80% de su infraestructura en los incendios de enero, recupera su escuela gracias a una alianza público-privada que construyó 800 metros cuadrados en tiempo récord.
El 18 de enero pasado, los incendios que arrasaron la zona centro-sur del país dejaron a la localidad de Punta de Parra casi irreconocible: una víctima fatal, más de 250 viviendas destruidas y la escuela del sector reducida a cenizas. Esa misma escuela que la comunidad había esperado durante diez años, y que solo pudieron habitar durante dos antes de que el fuego la destruyera por completo.
Sesenta y siete días después, los niños de Punta de Parra volvieron a clases.
Desafío Levantemos Chile, Banco de Chile y la Fundación Luksic, junto a la comunidad local y la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, inauguraron el pasado 27 de marzo la nueva escuela modular del sector, una obra de 800 metros cuadrados distribuidos en 55 módulos de alto estándar, emplazados en un terreno de 1.250 metros cuadrados, con capacidad para 199 alumnos.
El recinto cuenta con salas de clases, biblioteca, comedor, patio techado, área de juegos, sala PIE para integración escolar y oficinas, con accesibilidad y aislación térmica incorporadas desde el diseño. No es una solución de emergencia: es infraestructura pensada para quedarse.
“No hay nada más solidario que ser eficiente”, decía Felipe Cubillos, fundador de Desafío Levantemos Chile. Esa filosofía de urgencia marcó el ritmo de este proyecto. “Que los niños volvieran a clases no era un deseo, era una prioridad absoluta. No solo levantamos muros, estamos devolviendo la normalidad, la alegría y los sueños a una comunidad que nos enseñó lo que es la resiliencia”, afirmó Nicolás Birrell, presidente de la organización.
Para Banco de Chile, aliado de Desafío Levantemos Chile desde hace 16 años y principal ente recaudador de la campaña “Desafío Levantemos El Sur”, la rapidez de la respuesta fue una decisión deliberada. “Actuar con rapidez es una forma concreta de estar presentes para las comunidades, especialmente cuando está en juego el futuro de los niños”, señaló Cristián Lagos, gerente de la División Personas y Organización de la entidad.
La ministra Wulf destacó la articulación detrás del proyecto: “Lo que estamos viviendo hoy es una lección para todos. Es la prueba de que la reconstrucción de la vida es posible cuando hay voluntad, articulación y sentido de urgencia”.
El equipamiento del recinto también fue producto de la colaboración. Arcos Dorados implementó la biblioteca a través de su programa “Bibliotecas Mágicas”. Seigard se hizo cargo de la sala PIE. Fundación MC, Decathlon y Entel sumaron aportes adicionales.
Para la directora subrogante del establecimiento, Elizabeth Carrera, el regreso tiene un significado que va más allá de la infraestructura: “Nos dieron la oportunidad de darle dignidad a nuestros niños y de regalarles una zona segura. Nuevamente podremos entregarles contención y amor, pero por sobre todo, saber lo que sabemos hacer: educar”.
La historia de Punta de Parra es también la historia de una comunidad que esperó una década por su escuela, la vio nacer, la vio arder, y ahora la ve levantarse de nuevo. Esta vez, en menos de setenta días.



