La iniciativa integró tutorías de lectura en trabajos de verano de colegios y universidades en más de 10 comunas del país, consolidando un modelo educativo con impacto medible en contextos rurales y vulnerables.
En un escenario donde las brechas de aprendizaje siguen siendo uno de los grandes desafíos sociales del país, Fundación Familias Primero decidió llevar la lectoescritura a espacios donde tradicionalmente no existía refuerzo estructurado: las misiones y trabajos de verano juveniles.
A través de Pala, Martillo y Libro, el spin-off juvenil de su programa Leer es Poderoso, la organización integró tutorías de lectura dentro de las actividades comunitarias desarrolladas por colegios y universidades en distintos territorios del país.
La edición 2025–2026 se implementó en más de 10 comunas, entre ellas Molina, Padre Hurtado, San Vicente de Taguatagua, Pumanque, Olivar y Puerto Montt, llegando a espacios como Nilahue Cornejo, Escuela Rincón Los Perales y el Centro Cultural de Pumanque. En total, la iniciativa movilizó a más de 1.500 participantes durante el período 2025–2026.
De lo comunitario a lo pedagógico
Durante el verano participaron más de 350 voluntarios, articulados a través de una red de más de 15 alianzas con establecimientos educacionales, universidades y organizaciones como Artel, Amanuta, Green Libros, SM, Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad del Desarrollo y grupos de la Universidad Católica, además de colegios que han repetido su participación en distintas versiones.
La propuesta no buscó reemplazar el trabajo comunitario tradicional de las misiones, sino sumar una intervención concreta y replicable, incorporando una capa pedagógica estructurada basada en evidencia.
El programa Leer es Poderoso está diseñado para estudiantes de primero a cuarto básico con rezago lector y se implementa durante vacaciones escolares. Su metodología —basada en el modelo australiano “Leer para Aprender”— se estructura en cinco pasos progresivos que van desde la lectura compartida hasta la escritura autónoma, incorporando tutorías uno a uno, materiales definidos y seguimiento.
Esta estructura permitió que los jóvenes voluntarios, previamente formados, aplicaran la metodología de manera consistente en terreno.
“La clave fue llevar una metodología probada a espacios donde normalmente no existe refuerzo lector estructurado. Los jóvenes no llegan a improvisar: llegan con formación, materiales y una secuencia clara de trabajo. Eso permite que la experiencia tenga sentido pedagógico para los niños y, al mismo tiempo, transforme la manera en que los voluntarios se vinculan con las comunidades”, señala Anne Traub, directora de Fundación Familias Primero.
Impacto medible en poco tiempo
Los resultados observados en ediciones previas del programa han mostrado mejoras estadísticamente significativas en vocabulario, comprensión auditiva y reconocimiento de palabras. Esta evidencia fue la base para escalar el modelo hacia el trabajo con jóvenes voluntarios.
La experiencia demostró que intervenciones breves, intensivas y con método pueden generar avances reales en poco tiempo, especialmente en territorios donde el acceso a apoyo lector estructurado es limitado.
Además de fortalecer habilidades académicas, la iniciativa amplió el alcance territorial de la Fundación hacia localidades más alejadas, instalando capacidades educativas en comunidades rurales y vulnerables.
Proyección 2026: consolidar el modelo
De cara a la próxima edición en vacaciones de invierno, Fundación Familias Primero proyecta consolidar Pala, Martillo y Libro como una modalidad estable dentro de misiones y trabajos de colegios y universidades, con foco educativo.
En paralelo, la organización avanza en la creación de una línea de acción propia orientada exclusivamente al fomento lector y la lectoescritura en estos territorios, aprovechando la capilaridad de las redes juveniles, pero con una estructura dedicada cuyo objetivo principal sea instalar refuerzo lector donde hoy no existe.



