Sustentabilidad con datos: lo que muestra una certificación en terreno

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Por Patricio Toledo, Ingeniero forestal, consultor y Consejero de la Corporación Chilena de la Madera (CORMA).

En Chile se habla mucho del sector forestal, pero pocas veces con evidencia concreta sobre cómo exactamente se gestionan los bosques en la práctica o cuáles son los estándares que guían esa gestión. En un contexto donde la confianza pública hacia las actividades productivas está en debate, el poder contar con mecanismos que permitan evaluar y demostrar el desempeño social y ambiental de un proyecto forestal se vuelve fundamental. Una de esas herramientas es la certificación FSC reconocida globalmente por su enfoque en la responsabilidad ambiental, la transparencia y la mejora continua, y evaluación realizada por el Forest Stewardship Council® (FSC®), el sistema de certificación forestal más reconocido a nivel global.

A diferencia de lo que muchos imaginan, la gestión forestal moderna no se limita solo a plantar, cosechar, transportar o establecer cortafuegos. El corazón del manejo forestal sostenible está en la gestión del paisaje, donde conviven plantaciones, bosques nativos, áreas de conservación, comunidades locales, cursos de agua y múltiples funciones ecológicas. Esta mirada es clave para entender la evolución del sector forestal chileno y el rol que están jugando empresas que han decidido certificar voluntariamente sus operaciones bajo estándares exigentes.

Uno de los casos más relevantes es Vista Hermosa, empresa que administra cerca de 78.800 hectáreas entre las regiones centro-sur del país, todas ellas certificadas FSC®. Este patrimonio incluye 7.774 hectáreas de bosques secundarios, 52.565 hectáreas de plantaciones, y 354 hectáreas de áreas de conservación, lo que permite trabajar sobre un mosaico diverso de valores productivos, ecológicos y sociales.

FSC®: más que un estándar, una forma de gestionar

La certificación FSC® no solo define un conjunto de reglas; establece una filosofía de trabajo que implica demostrar año tras año, mediante auditorías independientes, que la gestión forestal cumple con buenas prácticas ambientales y sociales, que se monitorean impactos y que existen mecanismos de mejora continua. Este enfoque obliga a las empresas a basar sus decisiones en datos, planificación rigurosa y diálogo con las comunidades locales.

La certificación no es un sello: es la validación anual de un modelo de gestión completo. Es en esa línea que el valor del caso Vista Hermosa está en su coherencia: una misión empresarial centrada en la sostenibilidad, un modelo de gestión alineado con estándares globales, y una operación que combina criterios ambientales, sociales y económicos dentro de un paisaje diverso.

Ese compromiso se refleja en el proceso anual de seguimiento del estándar FSC®. En la auditoría 2025 -realizada por Soil Association- se verificó el cierre satisfactorio de 3 no conformidades menores levantadas en 2024, relacionadas con cumplimiento laboral y sanitario en contratistas, aplicación de normativa ambiental y laboral, e identificación cartográfica de Áreas de Alto Valor de Conservación. Esto representa un avance significativo en la consolidación del sistema de gestión y en la robustez de los mecanismos de control interno.

Al mismo tiempo, como parte natural de un esquema de mejora continua, la auditoría 2025 identificó 3 nuevas no conformidades menores y 2 observaciones, todas con un plazo de implementación de 12 meses. Estos hallazgos, que es normal en procesos de certificación, no cuestionan el desempeño global, sino que apuntan a ámbitos específicos de fortalecimiento. El análisis se efectúa sobre la revisión de condiciones salariales de brigadistas, la necesidad de avanzar en procesos de consulta culturalmente apropiada con partes interesadas, el refuerzo de medidas de mitigación y compensación en un caso puntual, y mejoras en aspectos operacionales como equipamiento de brigadas e incorporación explícita de criterios de representación equitativa en el involucramiento de actores.

Incorporar estos ajustes no solo responde a lo que exige la certificación; también permite robustecer el sistema de gestión, mejorar los procesos internos y profundizar la relación con comunidades y trabajadores. Este es, precisamente, el valor del enfoque FSC: no se trata de declarar la perfección, sino de demostrar transparencia, asumir desafíos y avanzar cada año hacia estándares más altos.

El carácter replicable del modelo de Vista Hermosa radica justamente en esto: una gestión que integra ambiente, economía y comunidad; una estructura de gobernanza que opera con disciplina y monitoreo; y una disposición permanente a corregir, mejorar y rendir cuentas. Estos elementos no dependen del tamaño de la empresa, sino de la voluntad de implementar buenas prácticas y someterlas a verificación independiente.

Una señal para el país

En un Chile que discute su modelo de desarrollo, el manejo forestal sostenible muestra que es posible producir madera, un material estratégico para la construcción y la transición climática, al mismo tiempo que se preserva la biodiversidad, se generan empleos locales y se fortalecen las economías locales.

Este tipo de experiencias ayuda a mover el relato público desde los prejuicios hacia la evidencia. El sector forestal está lejos de ser homogéneo, y cada vez más empresas están avanzando hacia estándares ambientales y sociales altos. Casos como Vista Hermosa no resuelven por sí mismos todos los desafíos del país, pero sí ofrecen una prueba concreta de que existen modelos responsables, verificables y transparentes.

Chile necesita más manejo forestal, no menos. Más planificación, más monitoreo, más evidencia. Y también más empresas dispuestas a someterse a estándares exigentes y auditorías independientes. El manejo forestal sostenible no es una etiqueta, es una práctica que da valor al país y que permite mirar el paisaje forestal con responsabilidad y futuro.

En ese sentido, empresas que asumen este desafío y demuestran que el modelo es replicable se vuelven imprescindibles para avanzar hacia un país que produce cuidando su patrimonio natural.

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