Por María José Escudero, directora de Incidencia y Desarrollo de Fundación Ronda
Chile tiene uno de los índices más bajos de natalidad del planeta. 1.16 hijos(as) por mujer. El tema se toma la agenda cuando las cifras aparecen, nos escandalizamos, le damos vueltas a la situación, pero quedamos donde mismo.
Para ser madre en nuestro país hay que hacer malabares, multiplicarse, resolver y andar pidiendo perdón por pedir permiso cuando un hijo o hija requiere nuestra presencia. Seamos honestos: la carga mental del cuidado la gran mayoría de las veces, se la lleva la mujer. Que la lista de útiles, que marcar el delantal, que la colación, que firmar la autorización, que ir a buscarlos al colegio, que hagan las tareas, comprar greda a las 9 de la noche.
Y el escenario anterior contempla solamente los ámbitos del deber ser. Queda todo otro mundo que implica criar y sostener emocionalmente a un niño o niña , educarlo(a), guiarlo(a). Es el trabajo más difícil de todos. El más desafiante. El que no enseñan en ninguna universidad ni postgrado. Se aprende en el camino.
Ahora imaginemos lo anterior pero extrapolado a madres solteras. A mamás vulnerables socioeconómicamente que no tienen trabajo formal. ¿Seguimos sorprendidos de los 1.16 hijos(as)?
En Chile la maternidad se castiga. No se promueve.
Lo que describo es parte de las razones que motivaron el nacimiento del movimiento ciudadano #SalaCunaHoy, una iniciativa de la sociedad civil que impulsamos junto a otras organizaciones hace casi un año, motivada por las bases de nuestro quehacer en Fundación Ronda y nuestro compromiso con promover igualdad y equidad de género, pero sobretodo hacerlo en colaboración y considerando las diversas miradas de nuestra sociedad. En ese contexto, hemos ido a las comisiones del Congreso, a muchas reuniones por ley de lobby con autoridades ministeriales y parlamentarios(as) y hemos trabajado codo a codo con más de 30 ONGs en diversas estrategias, acciones y minutas técnicas, para que la ley de sala cuna se apruebe hoy. Es decir, durante este Gobierno.
Como política pública la nueva propuesta tiene mejoras que son sustanciales.
● Garantiza el derecho a sala cuna para todas las madres ya sean dependientes, independientes o de casa particular.
● Extiende el derecho también a los padres, fomentando corresponsabilidad.
● Desvincula el costo de la sala cuna de la contratación de mujeres, favoreciendo el empleo formal y reduciendo la discriminación laboral.
● Crea un fondo solidario. Fomentando la Correspondabilidad Social.
La mano que mece la cuna es una frase que va más allá de hacer dormir a un niño o niña de manera respetuosa. Se refiere al poder transformador y fundamental de la crianza y las labores de cuidado en la primera infancia. Propiciar espacios y leyes que protejan esto es fundamental para que ese 1.16 no se vuelva 0.
Sabemos que ésta es una de las leyes y medidas que hay que impulsar y que no resuelve todas las realidades.
Pero sí estamos convencidos(as) de que aporta grandemente a tener más justicia y equidad.



