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Energías Renovables y el 1.5° C, un desafío por cumplir

Energías Renovables y el 1.5° C, un desafío por cumplir

Por Rodrigo Valdovino, Jefe de la carrera Energías renovables y Eficienia Energética del IDMA.

“La comunidad científica se ha unido para indicar que existen cambios irreversibles en nuestro ecosistema y que es urgente tener una política basada en energías renovables. Si logramos limitar la temperatura del planeta de 2°C a 1.5°C, se reduciría los cambios de forma notoria. (Rodrigo Valdovino, Jefe de la carrera Energías renovables, IDMA)

En el acuerdo de París en noviembre 2015, el IPCC dictó la siguiente señal de alerta: “si queremos limitar el aumento de temperatura a 2°C, entonces la cantidad adicional de fósiles que podemos quemar en este Siglo XXI está muy limitada”, por lo tanto, de aquí al 2050 toda la generación eléctrica debe hacerse sin emisión de CO2 , es decir, con energías renovables; y de aquí al 2100 toda la generación de energía en el mundo debe hacerse sin emisión de gases efecto invernadero”.

El 8 de octubre del presente año, el IPCC lanza un nuevo comunicado más restrictivo: “ya estamos viviendo las consecuencias de un calentamiento global de 1°C, con condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico, entre otros cambios”. En resumen, con 2°C más de calentamiento global, los cambios serían irreversibles. Se sentencio además que si se limita la temperatura del planeta de 2°C a 1.5°C, se reduciría los cambios de forma notoria.

Pero estas señales de alerta no terminan aquí. El 23 de noviembre, científicos del Gobierno norteamericano publicaron el volumen 2 de la Cuarta Evaluación de Clima del Programa de Investigación Intergubernamental sobre Cambio Climático de EE.UU, informe que viene a sentenciar con más argumentos el llamado del IPCC hace un mes atrás.

La comunidad científica se ha unido para indicar que existen cambios en nuestro ecosistema de forma paulatina que tendrían una serie de consecuencias en la cantidad y calidad de nuestro suministro de agua, nuestra salud, ecosistemas, la producción agrícola, océanos, recursos turísticos y las identidades culturales de nuestras poblaciones indígenas.

Sin embargo, con toda esta evidencia científica aún existen países que mantendrían su adicción por el uso del carbón, que a la fecha representa aproximadamente el 40% de la producción de energía eléctrica y su uso continúa en aumento a nivel mundial. En esta misma línea de no hacer caso a las señales de alerta, durante el COP24 el presidente Donald Trump persiste con su discurso de escepticismo frente a los fenómenos del calentamiento global, incluso enviando el mensaje de la salida de EE.UU del Acuerdo de París “tan pronto sea posible”.

Todas estas señales de alerta indican que es sumamente urgente tener una política energética basada en energías renovables, con un discurso unido entre la comunidad científica y el mercado.

En los últimos 10 años, Chile ha tenido una participación muy importante en materia de incorporación de energías renovables a la matriz eléctrica, incluso la meta de 20% de ER al 2020, ya está prácticamente cumplida.

Las estimaciones nacionales sobre potencia eléctrica para fines del 2018 con energía eólica son de 1535 MW, creciendo en 114 MW más que el 2017, con 30 plantas de generación eólica. Para el 2019, el aumento será a 2156 MW, aumentando en 621 MW con plantas que están en proceso de construcción, según el reporte N°26 de CNE.

En cuanto a generación eléctrica con sistemas fotovoltaicos en el país, el aumento ha sido notorio en proyectos de gran escala. En proyectos de baja escala, en el área residencial, comercial y usuarios pequeños, el aumento no ha sido el esperado desde la entrada en vigencia de la Ley de generación distribuida en el 2014.

Bajo el programa de Techos Solares Públicos PTSP que ha ido implementando el Ministerio de Energía, se ha beneficiado a diferentes entidades, financiado la instalación de sistemas de tipo FV, sumando desde su inicio aproximadamente 140 proyectos de entre 5 kW a 100 kW con 3,5 MW de potencia instalada. Por Ley de Franquicia tributaria se han instalado 63.817 sistemas desde su entrada en vigencia en el año 2012.

Acá el beneficio es sumamente notorio en los usuarios, pues reconocen el ahorro monetario que se obtiene con los sistemas de forma inmediata, debido a que el agua es un bien muy preciados en la agricultura, sobre todo cuando ya se llevan 8 años de sequía en la zona central del país.

El desafío ya está claro, solo se debe apurar la transición de las energías fósiles hacia las energías renovables del siglo XXI, siendo dos los pilares importantes en esta transición: la eficiencia energética y la energía solar, lo que apuntará a tener un 100% de energías para el 2100 con energías renovables. Pero para lograr este desafío, es elemental el capital humano, tanto técnico como profesional.

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