Rupestre consolida sus prácticas sustentables y lanza marca en Alemania

Don Lolo en su taller, junto a su hijo. Toda la familia trabaja fabricando zapatos, cinturones y pecheras.

Después de su lanzamiento en España, la marca nacional puso la mira en el mercado alemán para comenzar a distribuir sus productos -hechos a mano por artesanos nacionales- en una ceremonia realizada en Berlín junto a Corfo y el Ministerio de Economía alemán. “Hay mucho que hacer todavía en el mercado chileno, especialmente en lo que respecta a potenciar el e-commerce, pero el público europeo es un comercio más justo y el volumen de mercado y poder adquisitivo es mayor”, afirma German Briones, Director de Rupestre.

Tablas de madera certificada para cocinar, zapatos de 100% cuero, pantuflas y pecheras son parte del catálogo de Rupestre, que según Briones se caracteriza por “reafirmar un modelo sustentable nacional con un sentido de fondo que caracteriza a las Empresas B”. Esa diferencia está marcada por una serie de políticas internas que ha adoptado la compañía a través de los años y que se vislumbra en asesorías en marketing, finanzas y logística a los productos de los artesanos, acceso y buen servicio de salud para ellos y familiares, y vacaciones gratuitas por una semana en la Hostería Zapallar.

Asimismo, dentro de su red de 70 artesanos cuentan con proyectos que incluyen a una persona discapacitada y dos extranjeros. El protagonista de uno de ellos es Rafael Ricalde de Perú, quien junto a su esposa trabajan en el rubro de la artesanía hace 23 años, fabricando juguetes de madera que sobra de compras industriales. “Cualquier material que agregamos al producto es amigable con el medio ambiente y no toxico”, afirma Ricalde.

Junto a Rupestre trabajan en la comercialización del proyecto “Arcas de Noe”, un producto de la colección del artesano que espera tener buena recepción en nuestro país debido a que “en Perú no existe una empresa que promueva el trabajo de los artesanos y lo que vemos en grandes galerías siempre está a un precio alto. Eso destruye el trabajo del artesano ya que ven que su trabajo no es valorado”, expresa Ricalde.

Seis años de artesanía

Tablas de madera certificada para cocinar. Vienen en todo tipo de tamaños.

La historia de Rupestre comienza el 2012, cuando Briones vio la destreza y calidad desarrollada por artesanos y zapateros argentinos al hacer sus productos. “Me pregunté cómo en Chile no podía haber algo así”. La respuesta estaba cerca, en Santiago específicamente, donde tuvo su primer acercamiento con Eleodoro Donoso, primer artesano con el que trabajaron y quien ha aumentado en 20 veces sus ventas gracias al modelo implementado por Rupestre. “Somos un negocio familiar con mis dos hijos y señora ayudándome a fabricar con cariño cada par de zapatos que producimos”, comenta Don “Lolo” como le llaman en su tierra.

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Al ver la calidad del producto artesanal, Briones le pidió hacer un par de zapatos para él, luego para sus amigos y familiares hasta que llegó a vender por Facebook. “Tenía una necesidad personal de acercar a la gente productos provenientes de la naturaleza. Y con el “Lolo” encontramos un taller donde hacían zapatos hechos a mano con materiales naturales y con una propuesta de valor”, recuerda. Hoy en día el artesano también fabrica pecheras y cinturones de cuero.

Pasó el tiempo y se unieron artesanos de la zona norte y sur del país con nuevas habilidades que ayudaron a cimentar el camino de inclusión y buenas prácticas de la compañía, perpetuando en cada producto elaborado, la esencia del lugar de procedencia. Claro ejemplo ha sido el caso de Miguel Caris, peletero desde los 17 años y autor de las Pantuflas de Cuero y Lana, producto destacado de Rupestre.

“Esto no es llegar y ser peletero. Acá uno empieza desde abajo, que es estacando las pieles”, dice firmemente Caris. Su padre le transmitió esta gran pasión y desde entonces nunca la ha dejado. Ha pasado por épocas buenas y malas, aun así, a lo largo de los años nunca cambió de oficio por muy difícil que fuese. “Nunca pensé en salir, aunque pasé años malos y perdí casi todo el capital. Al final el resultado me ha dado una gran satisfacción, nunca me arrepentí”, comenta.

Para el próximo año la compañía espera convertirse en una marca worldwide y aumentar sus ventas en e-commerce, una tecnología que ha “tomado gran relevancia en todas partes del mundo, donde cada vez más personas, de diferentes clases, utilizan su celular para comprar”, afirma Briones.

A nivel de prácticas corporativas, pretenden continuar brindando beneficios en la vida de los artesanos, familiares y círculo social, así como también en los materiales de sus productos. Briones concluye relatando una oferta que les llegó el año pasado. “Se nos presentó el ofrecimiento de un packaging (bolsa de los productos) que costaba la mitad del que tenemos, pero hecho por una máquina que utilizaba productos plásticos. Dijimos que no y mantuvimos nuestro trabajo con un productor más pequeño que trabaja a pulso y sólo con papel”.

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